Una aplicación permite plantar árboles en zonas desérticas gracias al uso del teléfono móvil

Bluesky
La reforestación ha transformado el paisaje de la zona de Fengning, que antes era desértica

En la vida cotidiana, utilizamos los teléfonos móviles para numerosas actividades, desde pagos en línea hasta situar nuestra posición en el mapa, pero una aplicación china está utilizando los clics de los usuarios para un fin diferente: plantar árboles en el desierto.

El proyecto ecológico Bosque Hormiga es una plataforma en línea donde los usuarios acumulan «energía verde» a través de acciones amigables con el medio ambiente, como usar bicicletas compartidas, reciclar papel o efectuar pagos sin dinero físico. Después de disponer de una cierta cantidad de energía, pueden solicitar la plantación de un árbol desde sus teléfonos.

Por cada árbol virtual adquirido por los usuarios, la aplicación permite sembrar uno real en zonas desérticas o que necesitan restauración ecológica en el país. Desde su creación, la plataforma ha sumado unos 700 millones de usuarios en toda China y ha construido una impresionante red de voluntarios y trabajadores para las tareas de reforestación.

En el distrito de Fengning, provincia de Hebei, un ejército de voluntarios del Bosque Hormiga ha sembrado su árbol número 600 millones desde que se inició el proyecto, hace cerca de nueve años.

Hao Zhiwei, que está en la plataforma casi desde el principio, es uno de los usuarios más destacados, con 48 árboles plantados. Hao muestra orgulloso en su teléfono móvil la localización exacta de todos los que ha sembrado, así como el tipo específico de cada uno. «Espero que podamos unirnos, prestar atención a la protección del medio ambiente y plantar árboles juntos», dice, poco antes de sembrar lo que es su árbol número 49, un pino silvestre.

En la actividad de plantación, con motivo del Día Internacional de la Tierra, también han participado grupos muy numerosos, como el de Lei Xinguang, procedente de Mongolia Interior. Lei dirige una cooperativa que gestiona más de 26.000 mu (1.733 hectáreas) de plantaciones de «ginesta del desierto» (hedysarum scoparium), una planta resistente que fija las dunas. «Antes la arena nos perseguía, ahora son las flores las que persiguen la arena», asegura Lei.

Hasta hace unas décadas, el distrito de Fengning era una gran zona de arena y una ruta tradicional de las tormentas que azotaban Pekín, pero los esfuerzos de reforestación han cambiado el paisaje radicalmente. «Si no me hubieran dicho que aquella zona era antes un desierto, habría pensado que se trataba del mismo paisaje de tonos verdes claros, tan característicos del norte y el noreste de China. Hace más de 20 años, el distrito inició una campaña masiva de reforestación y hoy la cobertura forestal llega aquí al 58%», explica Gao Guojiang, de 60 años, exjefe del Partido Comunista de la aldea Fuerying, al lado de Xiaobazi. Desde 2021, Gao se incorporó al proyecto del Bosque Hormiga y ha ayudado a los internautas a plantar árboles en Xiaobazi.

Las iniciativas de mejoras del entorno ambiental no sólo significan una opción para los trabajadores vinculados directamente a las tareas de plantación, sino que también favorecen las condiciones para las actividades económicas en general, ya que posibilitan la aparición de más productos ecológicos y un auge de las industrias verdes.

En este nuevo escenario, muchos villanos han vuelto a sus hogares con nuevas oportunidades en industrias como el turismo y las plantaciones de albaricoques silvestres y espino amarillo, con los que se preparan dulces y zumos muy populares.

El Bosque Hormiga es sólo una de las múltiples iniciativas que están cambiando el paisaje chino. La reforestación y la protección ecológica se han convertido en un consenso social que une esfuerzos y acciones de distintos sectores.

Además del modelo «internet + reforestación», empresas estatales brindan tecnología y fondos para apoyar proyectos verdes. La Universidad Agrícola de Zhejiang ofrece cursos sobre mantenimiento de áreas verdes, en los que los estudiantes plantan árboles y flores en el campus para obtener créditos.

En Shanghai, los residentes pueden «adoptar un árbol en línea». En la meseta tibetano, la ciudad de Nagqu, antes conocida como la «ciudad sin árboles», ha conseguido avances en la plantación experimental en condiciones extremas.

Según la FAO, China es el país con el crecimiento de los recursos forestales más grande y más rápido y el que tiene la superficie más extensa de reforestación. Un informe oficial chino afirma que, en 2024, se plantaron 4,4 millones de hectáreas de bosques, con una cobertura forestal superior al 25% y un volumen de almacenamiento que sobrepasa los 20.000 millones de metros cúbicos.

Hoy en día, una línea verde de protección ha frenado el desierto de Taklimakan y, tras 40 años de esfuerzos incesantes, Mu Us ha pasado de ser un desierto milagroso a un oasis. Asimismo, el programa de la Franja Forestal Protectora de los Tres Nortes, como una gran muralla verde, bloquea el viento y la arena y posibilita la conservación del agua.

En Xiaobazi, los árboles sembrados por Gao Guojiang a principios de siglo forman ahora un bosque frondoso. A unos centenares de metros, los nuevos arbustos plantados con el esfuerzo de los usuarios en línea empiezan a echar raíces. Es el trabajo de diferentes generaciones, de internet en la vida diaria, que está consiguiendo el reverdecimiento de China.

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