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El área metropolitana se pone las pilas para cambiar y mejorar el tratamiento de los residuos

L’abocador de Can Mata és el més gran de l’àrea metropolitana

Nueva estrategia de futuro del Área Metropolitana de Barcelona (AMB) en el tratamiento y la gestión de los residuos municipales. Actualmente, el sistema de contenedores abiertos en la calle ha llegado al límite de su efectividad, lo que provoca que los niveles de recogida selectiva estén estancados en torno al 40% desde hace años, lejos de los objetivos establecidos por la Unión Europea en el horizonte de 2035.

Para revertir la situación y cumplir estos objetivos, los ayuntamientos están implantando nuevos sistemas de recogida con identificación de usuarios (puerta a puerta y contenedores inteligentes) y adaptando las tasas a estos cambios. Se prevé conseguir, así, un aumento importante de los índices de separación por fracciones en origen. Es por ello que la nueva estrategia metropolitana incluye un rediseño profundo de toda la estructura de tratamiento, para adaptarse a la nueva realidad.

Está previsto que el número de instalaciones de tratamiento de residuos crezca de manera significativa, con la construcción de plantas especializadas, y que se transformen algunas de las plantas existentes con el fin de adecuarlas a los cambios en la composición de los residuos. El nuevo modelo da especial importancia a la primera etapa, que consiste en prevenir la generación de residuos y en reutilizar los materiales, de acuerdo con la idea de que «el mejor residuo es el que no se llega a generar».

La nueva estrategia de residuos quiere llevar la reutilización a una escala mucho mayor, con la construcción de varias plantas dedicadas a la recuperación de materiales, para favorecer que entren en circuitos de economía circular. Estas nuevas instalaciones incluirán plantas de recuperación de materiales, que recibirán objetos de las diferentes recogidas específicas, las desecherías y la recogida de voluminosos, y tendrán un almacén, un taller de reparación y una tienda o espacio de exposición. Por su parte, las plantas de gestión de excedentes alimentarios tendrán obradores que evitarán el desperdicio, y las plantas de lavado de envases permitirán evitar los envases desechables.

Una de las claves del nuevo sistema es el tratamiento de la materia orgánica. Gran parte de esta fracción separada correctamente se trata en los ecoparques, y una pequeña parte también se lleva a las dos plantas de compostaje que hay en el territorio. Su tratamiento permite producir compuesto de alta calidad para la agricultura y biogás, que se transforma directamente en energía eléctrica. El modelo futuro plantea reconvertir los ecoparques en plantas integrales de orgánica y aumentar su capacidad de tratamiento y de generación de recursos.

Del modelo actual de producción de compost y biogás se pasará a generar abonos y fertilizantes a la carta, y por medio de técnicas de enriquecimiento (upgrading) será posible transformar el biogás en biometano, que tiene un potencial energético mucho mayor y puede considerarse una energía renovable. Además, habrá dos plantas auxiliares de orgánica, de nueva construcción, que harán el pretratamiento de los residuos y enviarán el producto resultante a las plantas principales.

El objetivo es que menos del 16 % de los residuos acaben en una instalación de disposición finalista (planta de valorización energética o vertedero), y que como máximo el 10% acabe en un depósito controlado. Desde hace años, las empresas que comercializan productos envasados de vidrio, plástico, metálicos, papel y cartón, aparatos eléctricos y pilas, están obligadas a pagar a la administración para que gestione su tratamiento una vez se convierten en residuos. La nueva legislación prevé normativas similares para el textil y voluminosos, y la implantación de un sistema de depósito y devolución (SDDR) en los próximos dos años.

En 11 municipios ya han alcanzado la meta del 55%

En 2024 se produjeron en el área metropolitana 1.442.499,5 toneladas de residuos, que equivalen a 422,4 kg por habitante y año. Esta cifra aumentó ligeramente respecto al año anterior, en el que la generación fue de 421,7 kg/hab. Aunque, en conjunto, la producción de residuos municipales se ha reducido un 9% desde 2010, aún queda lejos del objetivo marcado por la Unión Europea de reducir la producción en un 15% en 2025.

De todos los residuos generados en 2024, se recogieron selectivamente en origen un 38,81% (559.791 toneladas). De los 36 municipios metropolitanos, en 2024 sólo 11 habían llegado al objetivo del 55% de recogida selectiva: Begues, Castellbisbal, Corbera de Llobregat, Pallejà, La Palma de Cervelló, El Papiol, Ripollet, Sant Just Desvern, Santa Coloma de Cervelló, Torrelles de Llobregat y Tiana.

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