Jordi Corominas, autor en El Trianglehttps://www.eltriangle.eu/es/author/jordi-corominas/El Triangle és un Diari d'informació general, editat a Catalunya i escrit en llengua catalana, especialitzat en investigació periodísticaFri, 31 Oct 2025 10:01:24 +0000es hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.8.3https://www.eltriangle.eu/wp-content/uploads/2020/11/cropped-favicom-1-32x32.pngJordi Corominas, autor en El Trianglehttps://www.eltriangle.eu/es/author/jordi-corominas/3232Historias europeas en pleno octubrehttps://www.eltriangle.eu/es/2025/10/31/historias-europeas-en-pleno-octubre/https://www.eltriangle.eu/es/2025/10/31/historias-europeas-en-pleno-octubre/#respondFri, 31 Oct 2025 05:00:26 +0000https://www.eltriangle.eu/es/2025/10/31/historias-europeas-en-pleno-octubre/Mientras el mundo se acelera doy vueltas como una peonza. Acabamos de alcanzar la segunda mitad de octubre. El mes me depara seguir por una especie de odisea inconsciente del Mediterráneo que marca parte de mi 2025. El inicio de estas semanas me pilló en Bari, adonde fui sin saber bien qué encontrar, pero, justo ... Leer más

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Mientras el mundo se acelera doy vueltas como una peonza. Acabamos de alcanzar la segunda mitad de octubre. El mes me depara seguir por una especie de odisea inconsciente del Mediterráneo que marca parte de mi 2025.

Susana Alonso

El inicio de estas semanas me pilló en Bari, adonde fui sin saber bien qué encontrar, pero, justo antes de salir, remarqué un dato: pese a ser una localidad portuaria, algo hato sorprendente, sobre todo si atendemos a su ubicación.

El alcalde es del Partito Democratico, en general criticado al no manejar bien el marco nacional, pero, en cambio, sí se impone a nivel municipal, quizá por una mezcla, bastante omitida en nuestra casa, de cómo lo urbano puede juntar votos de los radical chic, los burgueses preocupados por las bellas banderas del siglo, y de los más necesitados.

Resulta curioso como ninguno de estos dos grupos suele pensar, cuando deposita la papeleta, en la capacidad de lo ciudadano para inventar y jugar con políticas distintas que apuesten de veras por las personas sin chafar sus existencias ni generar un clima agrio y de confrontación.

Por eso Lorenzo, un poco mi guía durante esos días, me explica cómo si hay inmigración, ignorada por la mayoría de la población porque muchos de los forasteros son albaneses que llegaron durante los años 90 entre todas las sacudidas históricas del momento, del final de la Guerra Fría al desmoronamiento de los Balcanes. Por aquel entonces, los habitantes de la bella Bari los acogieron y ellos, contentos, se esforzaron en aprender italiano, hasta, hoy en día, integrar la comunidad sin disensiones de ningún tipo.

Como nadie se plantea si son distintos pasan a ser iguales. Lo mismo me encontré el pasado julio en Marsella, desde las dinámicas francesas. El urbanismo de esta urbe milenaria invita a mezclar a todo el mundo dentro del meollo cerca sus legendarias aguas, localizándose en sus principales avenidas una bendita marcha extra, consistente en charlar donde el color de la piel carecía de importancia alguna.

En este punto el artículo es donde un lector crítico me diría que las estadísticas electorales muestran divisiones inexistentes en estos párrafos, así como otros meditarán en torno a la mala fama marsellesa, fomentada entre series y todo el despliegue audiovisual.

Muestro mis impresiones, las cotidianas, en general más válidas. Sea en el sur francés como en el italiano hay lugares marginales donde algunos malviven. Son desheredados entre su desidia, se amontan en estaciones o monumentos marginales, y la negativa a vincularse a la policromía, un factor poco comentado en España, donde cualquiera sabe cómo los locales no alternan mucho con los recién llegados, sean estos latinos, eslavos o africanos.

Este punto tampoco e nota en Niza, en la que transcurrí maravillosas horas. Un elemento a indicar es como no se veía, salvo por algún pañuelo colgado en el cuello de chicas adineradas, mucha matraca con la cuestión palestina, como si no fuera con ellos y el termómetro respirara otros vientos, en los que, nuevamente, el contraste étnico no constituía un problema, sin detectarse gente cabreada por temáticas aquí muy de moda, con la extrema derecha subiendo como la espuma.

Los críticos, que vuelven como un tobogán, ahora podrían argumentar la preparación francesa por un triunfo de Le Pen. Quién sabe. No obstante, chicas negras y árabes, jóvenes blancos y de otras latitudes conviven sin alteraciones. Espero que esto llegue a Catalunya con las generaciones que ahora estudian antes de la Universidad. En Niza no dudan, y además, qué cosas, potencian con orgullo su pasado, exhibiendo como nada es absoluto.

Lo pretérito es haber sido italiana hasta el siglo XIX. Cuando aterrizo me gusta empezar mis rutas en pizza Garibaldi, tomar un cruasán en una panadería en la que hablan la lengua de Dante, reír con los amos y luego ir por toda partes con la paz de gozar con la ausencia de discriminaciones por cuestiones de este cariz, omnipresentes en el Principado, pues, afirman, el catalán se halla en peligro, pero quizá no se ha reflexionado lo suficiente sobre cómo el Procés y la ausencia de políticas adecuadas lo perjudican sobremanera, no culpa de Colau, sino de toda la clase dirigente, así como de la tele pública, con una preocupante mirada hacia dentro donde en Catalunya no viven personas de otros países que rehacen su vida en nuestras fronteras.

Y estas no son ninguna tontería. Desde Niza puedo ir a tres países en menos de veinte minutos y hablar varias lenguas. Las locomotoras funcionan. En lo pequeño está lo grande, mientras en el Parlamento se llenan de grandilocuencias y no pisan la calle, no sea que se constipen, cuando su deber seria agotar suelas a base de conocer el país más allá del despacho.

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La decadencia de Junts en directohttps://www.eltriangle.eu/es/2025/10/29/la-decadencia-de-junts-en-directo/https://www.eltriangle.eu/es/2025/10/29/la-decadencia-de-junts-en-directo/#respondWed, 29 Oct 2025 20:41:00 +0000https://www.eltriangle.eu/es/2025/10/29/la-decadencia-de-junts-en-directo/Me gusta mucho explicar al lector cómo los viajes me hacen percibir la irrelevancia de todo lo nuestro. El tema del artículo no va de eso, pero sí hay cierto parentesco desde sus protagonistas. Como bien es sabido, Junts, esa banda antes denominada Convergència i Unió, ha decidido romper de forma unánime con el PSOE. ... Leer más

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Me gusta mucho explicar al lector cómo los viajes me hacen percibir la irrelevancia de todo lo nuestro. El tema del artículo no va de eso, pero sí hay cierto parentesco desde sus protagonistas.

Como bien es sabido, Junts, esa banda antes denominada Convergència i Unió, ha decidido romper de forma unánime con el PSOE. Su líder, un personaje de ciencia ficción de la mala, ha expresado los motivos en uno de esos discursos de decir sin hacerlo, algo correcto y revelador de cómo Il gattopardo tiene mucha importancia en toda esta cuestión por aquello de cambiar todo para que nada cambie.

La excepción serían los presupuestos, a partir de los que podemos mencionar el tópico de hacer necesidad virtud, pues hay mecanismos para funcionar sin pasar por este ritual democrático, que Junts no quiere aprobar desde la retórica, otra esencia de todo este asunto.

Quien haya seguido desde hace años mis artículos habrá visto como servidor, mucho antes que Javier Cercas por aquello de mencionar un nombre conocido, ha dejado escrito por activa y por pasiva cómo Junts tiene un alto porcentaje de tics de extrema derecha. Los poseía ya durante el Procés entre un clasismo de base, al que añadieron un doble racismo, centrado en como cualquier nacionalismo presupone una superioridad de sus partidarios.

En el caso del partido con sede en el passatge Bofill de Barcelona, donde ocultan el logo como si fueran terroristas, el primer racismo tiene fijación barcelonesa, algo paradójico si se atiende a cómo ganaron las elecciones en la capital gracias a los votos de los barrios altos. Junts quiere papeletas en la Catalunya que excluye lo metropolitano, donde en muchas ciudades tiene un % irrisorio porque les ven el plumero.

El segundo componente racista está vinculado con cualquier factor que no sea catalán. Empezó con los españoles y se amplió con lo migratorio, como puede consultarse en la hemeroteca de no hace tanto, asimismo comprobándose el asentimiento del PSOE, así como el disgusto de sus aliados más a la izquierda, clarividentes para entender el radicalismo de los herederos de Pujol, a quien ahora Salvador Illa quisiera fuera del juicio de noviembre dada su avanzada edad.

Pero bien, sigamos. El problema de Junts durante todos estos años, desde que el Procés marginó a los líderes barceloneses para abrazar a los comarcales, es como durante  esta década han evitado proclamarse de extrema derecha entre el miedo a perder votantes de su pasado convergente y la aceptación de como Turull, Rull, Nogueras flirtean con posturas cercanas al neofascismo, o quizá no lo hacen y, directamente, forman parte del mismo.

Este no confesar su transformación, muy bien expuesta por Laura Borràs, quien aún no ha ingresado en la cárcel, era una tontería hasta hace bien poco. De repente, las encuestas electorales han empezado a destacar como Aliança Catalana amenaza con un sorpasso a los ex convergentes y claro, a partir de aquí es bien fácil pensar en el PP y su síndrome de no seguir el paso a VOX. ¿A qué sí?

Junts, que cuando tenía otras siglas presumía de lograr hitos para Catalunya con su acción parlamentaria en Madrid, se ha quitado la máscara. Siempre vi a este partido como una especie de bestia inmortal, que jamás fenecía del todo en los comicios, pero si de verdad quieren ser irrelevantes, además de sinceros con lo que predican, lo tienen bien fácil: que hagan como Aliança Catalana y prescindan de presentarse en las legislativas españolas. Entonces pasarán de ser una banda a una secta. Los errores se pagan y ellos son insuperables a la hora de pegarse tiros en el pie mientras practican chantajes patéticos a plena luz del día.

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Respetar la alcaldíahttps://www.eltriangle.eu/es/2025/10/14/respetar-la-alcaldia/https://www.eltriangle.eu/es/2025/10/14/respetar-la-alcaldia/#respondTue, 14 Oct 2025 04:02:10 +0000https://www.eltriangle.eu/es/2025/10/14/respetar-la-alcaldia/Al titular así ese artículo es muy fácil que algunos decidan tirarse encima de mis palabras, sobre todo cuando articule que se refiere a las palabras del entertainer Bob Pop, quien dijo en algún momento del mes no descartar presentarse al cargo de primer ciudadano de Barcelona. El señor, aquejado de una enfermedad, es un ... Leer más

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Al titular así ese artículo es muy fácil que algunos decidan tirarse encima de mis palabras, sobre todo cuando articule que se refiere a las palabras del entertainerBob Pop, quien dijo en algún momento del mes no descartar presentarse al cargo de primer ciudadano de Barcelona.

El señor, aquejado de una enfermedad, es un famoso arquetípico del siglo XXI, propulsándose su celebridad por supuestas perlas de erudición en un programa televisivo, ideales para generar movimiento en redes sociales y olvidarse al día siguiente, aunque, eso sí, no sin antes elevar el número de comentarios y provocar una especie de idolatría demencial, asimismo catapultada por la particular estética del personaje, cada vez más mimetizado con su persona.

Pero oh, gentiles acólitos del hipotético candidato, perdonen mis osadías, no es mi intención ofender a este ídolo tan de circunstancias, si bien él si ofende a lo que representa el Ayuntamiento, quizá al haberse creído su fama y meditar en torno a cómo el siglo propicia pequeñas revoluciones en las que él quiere ser partícipe, no sólo desde el activismo de ser efectista, sino como líder, pues si Ada Colau hizo un giro copernicano él no quiere ser menos.

No deja de ser curioso realizar una comparación entre la alcaldesa y el cómico, por darle un apelativo reconocible. Ella, con muchos partidarios de su retorno, tuvo un origen en los años noventa y los movimientos sociales, recordándola Marina Garcés en el episodio del cine Princesa junto a otros tótems de la mal llamada nueva izquierda local, hoy algunos apartados de lo político y otros, muy tertulianos durante el Procés, desquiciados a base de tuits.

La alcaldesa luego capitaneó la PAH y se atrevió a dar el paso. La belleza del relato coincidió con el triunfo del mismo, y aunque su gobierno no alcanzo ninguna excelencia sí tuvo arrestos para cambiar determinados aspectos, hasta dar a la ciudad un aire más sostenible que lanzó el debate sobre su Modelo, en transformación durante sus dos mandatos, no en decadencia como esgrimían sus detractores.

Bob Pop aspira a ser alcalde desde su vitola de revolucionario de salón o sofá, con frases manidas, performances facilonas y una serie de inputs que gustan mucho a lo radical chic, demasiado ocupado en sus quehaceres, apasionados alrededor de las formas de representación de lo público.

Como el protagonista de esta columna es un adalid del colectivo LGTBIQ+ supongo no haré muchos amigos con estos párrafos. Me da igual. Colau, durante su primera legislatura, recapacitó, hasta recuperar el sillón para la primera ciudadana en el Liceu. Comprendió los mecanismos de su cargo, modernizándolo con estilo, hasta rendirle honores haciéndolo suyo, sin ridiculizarlo.

La desorientación de los Comuns, agravada por el adiós de Janet Sanz, no debe crear monstruos, máxime si de verdad quieren recuperar la alcaldía. En este sentido, si eligieran al madrileño afincado en la capital catalana, harían bueno a Jaume Collboni, contentísimo con eso de ser alcalde, gris en múltiples matices de su personalidad y, sin embargo, sin problema para representar su papel desde unas dinámicas tradicionales que pueden ser aceptadas por la inmensa mayoría de ciudadanos, quienes podrán discrepar de su inacción, pero desde luego no pueden arremeter contra el modo de ejercer sus funciones, impecable y sin grietas de ningún tipo en lo protocolario.

Bob Pop hundiría más a la formación morada porque una cosa es reír gracias ante una pantalla y otro soportar el esperpento televisivo en el Poder. Collboni, y de eso sus oponentes deberían tomar nota, habla de más al abrir la boca, aunque gana enteros por la abundancia de sus silencios, en las antípodas de Colau quien quizá, visto el panorama y el éxito de la flotilla, debería plantearse volver.

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Las banderas que nunca se vanhttps://www.eltriangle.eu/es/2025/10/03/las-banderas-que-nunca-se-van/https://www.eltriangle.eu/es/2025/10/03/las-banderas-que-nunca-se-van/#respondFri, 03 Oct 2025 04:00:00 +0000https://www.eltriangle.eu/es/2025/10/03/las-banderas-que-nunca-se-van/Durante el año viajo por Europa, pero cuando llega agosto prefiero moverme por Catalunya, pues es bastante cretino desplazarse en medio de la actual masificación turística, esparcida por las cuatro latitudes. Por eso mismo gozo mientras paseo los pueblos del Principado. En muchos de ellos, sobre todo una vez superas Granollers, una especie de frontera ... Leer más

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Durante el año viajo por Europa, pero cuando llega agosto prefiero moverme por Catalunya, pues es bastante cretino desplazarse en medio de la actual masificación turística, esparcida por las cuatro latitudes.

Susana Alonso

Por eso mismo gozo mientras paseo los pueblos del Principado. En muchos de ellos, sobre todo una vez superas Granollers, una especie de frontera inconsciente de dos realidades, es más que normal hallar fincas con banderas en su ingreso, como si sus propietarios quisieran imitar el patriotismo de los Estados Unidos, pero con esteladas.

Hay localidades donde algunas calles aún van hasta los topes de este trapo, según la tradición nacido como réplica local al estandarte cubano. Aparece en imágenes publicitarias de 1918, cuando algunos políticos catalanes creyeron poder ganar descentralización por los 14 puntos de Woodrow Wilson.

Pasado más de un siglo, y cinco años largos de los últimos fuegos fuertes del Procés, no es ninguna anécdota, pues muchas personas siguen usándola, como si así se sintieran revolucionarias y desafiaran el orden establecido. En estos pueblos del interior más bien dan miedo, y a un barcelonés de pura cepa como servidor le recuerdan la infausta década de 2010, cuando en muchos balcones sucedió una especie de delirium tremens identitari en el que cualquiera decía la suya.

El fenómeno me retrotrae a la anécdota de Primo de Rivera, el dictador, y la respuesta de Alfonso XIII. Durante una visita de este en Barcelona su Mussolini, así lo llamó en más de una ocasión, remarcó la abundancia de banderas españolas colgadas en las ventanas, con el monarca respondiéndole que él veía más aquellas donde no lucían.

Los balcones ausentes de las teles compradas en los chinos, sin duda los grandes beneficiados a nivel económico de toda esa locura, eran los más lúcidos desde la conciencia de no pertenecer a nadie y vivir libres, sin la presión de gastar sus sueldos en ropa que podía emplearse como toldo o un buen mantel para la mesa del comedor.

En algunos lugares del país vemos esteladas gastadas por el efecto de tantos años de viento. Hace meses que no visito el Born barcelonés, donde a Quim Torra, el punto más bajo de los presidentes de este siglo, le vino en gana meter una inmensa bandera, como si el espacio, que ahora quiere ser plural y ojalá lo consiga, fuera el Valle de los Caídos de la ciudad Condal.

Da un poco de miedo, ¿verdad? Pues y es real. Por eso me deja algo perplejo la operación Ciutadella en el homónimo parque, en el que se ha izado una de más de cincuenta metros con un coste de noventa mil euros, lo que es condenable al 100&, pues un mandatario socialista debería destinar esos euros a otras causas, pero ya hemos comprobado, hasta lo critiqué en estas mismas páginas, como Salvador Illa cultiva cierta afición a lucir la senyera sin otras compañías lógicas y constitucionales, españolas y europeas.

El acto en el parque de la Expo de 1888 puede evocar otras astracanadas nacional populistas bien peligrosas, como la bandera de plaza Colón de Madrid. De estar vivo, Josep Pla se hubiera reído del asunto diciendo que los políticos vuelven a jugar a ver quien la tiene más grande. Le daríamos la razón. Pese a ello, en un acto inesperado de infinita bondad, procederé a ejecutar un mínimo ejercicio de empatía, pues Illa, en general, adora mover ficha para aquellos que no son los suyos.

Lo comprobamos con el viaje a Bruselas para reunirse con el fugado Puigdemont, como antes lo sufrimos con la imperdonable imagen de estrechar la mano a Jordi Pujol. La cita belga con el hombre de Amer entra dentro del plan de pasar página y este es el sentido positivo del encuentro, además de su enlace, nada imprevisible, con la cuestión de la bandera.

Que, no lo olvidemos, es una senyera, no una estelada de esas colgadas en los jardines de los pueblos de la Catalunya profunda. Estos no habrán dado mucha trascendencia al homenaje barcelonés, donde el líder socialista se acompañó del figurante Collboni, aficionado a las fotos para compensar la ausencia de acciones reales de gobierno, y el president del Parlament, Josep Rull, antes y ahora uno de los talibanes, más sonados, que no locos, de la formación llamada Junts, la misma que esconde su logo en su sede, como si tuviera miedo no sabemos muy bien de qué ni de quién, pues elección tras elección cosecha resultados que le dan llaves para alzar o tumbar consistorios nacionales, autonómicos o municipales.

Quizá Illa sueña con la sociovergència. Es posible. Por ahora, por cuestiones de tamaño, que dicen suele importar, le ha colado un gol al viejo convergente, que ha aceptado con honores la senyera, símbolo de la Catalunya constitucional. Quizá, poco a poco, y con más habilidad de la que se le supone, el socialista se acerca a su meta de dejar atrás sin ira la pesadilla.

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El adiós de Janet Sanz y el vacío en el Ayuntamiento de Barcelonahttps://www.eltriangle.eu/es/2025/09/30/el-adios-de-janet-sanz-y-el-vacio-en-el-ayuntamiento-de-barcelona/https://www.eltriangle.eu/es/2025/09/30/el-adios-de-janet-sanz-y-el-vacio-en-el-ayuntamiento-de-barcelona/#respondTue, 30 Sep 2025 04:00:43 +0000https://www.eltriangle.eu/es/2025/09/30/el-adios-de-janet-sanz-y-el-vacio-en-el-ayuntamiento-de-barcelona/Estos días nos enteramos del adiós a la política de una de las concejalas históricas y más jóvenes del Ayuntamiento de Barcelona. La marcha de Janet Sanz es una muy importante noticia que jamás tendrá bastante eco en los medios de comunicación tradicionales, por desgracia ahora acostumbrados a tratar la información para que se olvide ... Leer más

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Estos días nos enteramos del adiós a la política de una de las concejalas históricas y más jóvenes del Ayuntamiento de Barcelona. La marcha de Janet Sanz es una muy importante noticia que jamás tendrá bastante eco en los medios de comunicación tradicionales, por desgracia ahora acostumbrados a tratar la información para que se olvide a la mañana siguiente, lo que impide digerirla o entenderla.

La concejala de Barcelona en Comú fue uno de los pilares del cambio de 2015. En la Historia de Cataluña pocos partidos han logrado tan de prisa el poder. Los antecedentes, la formación de Ada Colau nació en enero de 2015 y ganó las elecciones de ese mayo, serían la Lliga Regionalista de 1901 y ERC en la primavera de la Segunda República, prueba de la trascendencia del fenómeno, rodeado de polémicas en las investiduras de la alcaldesa, pero con un legado notable pese a muchos errores, entre ellos el de no trabajar bien los barrios.

Sanz pudo ser la sucesora de Colau, pero el personalismo de esta impidió que surgiera una alternativa a su liderazgo. Esto ahora lo pagamos todos en una capital catalana comandada por un político sin mucho interés en cambiar la ciudad, que aplica las obras de los Comuns y destroza su herencia con total impunidad, como en Pi i Margall, retornado al asfalto puro y duro, como si no existiera el cambio climático y no gobernaran los socialistas.

En fin. La concejala que dice adiós ocupó cargos decisivos durante dos legislaturas. En la primera fue una especie de súper ministra municipal que ostentaba transportes, sostenibilidad y urbanismo, al fin y al cabo nada extraño si analizamos como todo, por aquel entonces, como debe ser, se hilvanaba a fondo. De repente, con un predecesor claro y olvidado como Jordi Hereu, el verde empezó a brotar, nacieron nuevas palabras para el léxico ciudadano y se pensaron reformas consecuentes con el siglo.

Dos de ellas se logran, realizándose demasiado tarde. No lo digo desde la opinión, siempre tan precaria, sino por una charla con nuestra protagonista. La Via Laietana y el Eixample debían mutar en 2020 por una cuestión obvia: Es mejor si se emprenden las grandes obras cuando aún queda tiempo para las elecciones pues así es como la gente las omite y acepta.

Con ella fuera de juego parece que se postule como candidato a la Casa Gran un hombre con mucho recorrido en los Comuns, pero no sé si bastante fuerza: Gerardo Pisarello. ¿Puede ganar los comicios de mayo de 2027? Lo dudo muchísimo, pero al menos ya pueden poner sobre el tapete un nombre reconocible, con cara y ojos, para combatir a Collboni, el alcalde sin carisma alguno que, al menos hasta la fecha de este artículo, campaba ufano sin adversarios, entre otros factores porque ningún ciudadano conoce el nombre de sus representantes en Sant Jaume.

Hace ya muchos años, me pasa un poco como a Janet Sanz, que tengo presencia en Barcelona y sé bastantes cosas, pero como ni socialistas ni comunes aceptan críticas o autocríticas jamás han aceptado mis sugerencias para mejorar la ciudad y hacerla más de las personas y no tanto de BCN. A Pisarello le recomendaría de todo corazón que fuera barrio a barrio, que pisara calle para dejar tras la desprestigiada camisa de político al uso y se preocupara por comprender el terreno y los que lo habitan. Puede ser precioso elucubrar desde un despacho, pero en Barcelona si quieren recuperar el bastón de mando deben ir donde los socialistas no quieren que se hable, lugares invisibles en la prensa, inexistentes para el grueso de la población, curiosamente los mismos que, en una u otra latitud, los viven.

Si Pisarello mueve esta ficha quizá recupera un espíritu que los Comunes tuvieron en sus orígenes y nunca aplicaron, el mismo aliento que Janet Sanz pudo tener sin darse cuenta.

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28 mil almas bajo la lluviahttps://www.eltriangle.eu/es/2025/09/12/28-mil-almas-bajo-la-lluvia/https://www.eltriangle.eu/es/2025/09/12/28-mil-almas-bajo-la-lluvia/#respondFri, 12 Sep 2025 08:28:16 +0000https://www.eltriangle.eu/es/2025/09/12/28-mil-almas-bajo-la-lluvia/Son las que se reunieron, según la Guardia Urbana, en Barcelona para manifestar su clamor por la independencia en la Diada. Hoy, 11 de septiembre, cuando me puse a escribir este artículo recordé como, años atrás, esta jornada era de texto obligado, con análisis que buscaban ser objetivas mientras la tele permanecía en marcha y ... Leer más

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Son las que se reunieron, según la Guardia Urbana, en Barcelona para manifestar su clamor por la independencia en la Diada. Hoy, 11 de septiembre, cuando me puse a escribir este artículo recordé como, años atrás, esta jornada era de texto obligado, con análisis que buscaban ser objetivas mientras la tele permanecía en marcha y con otro ojo consultaba los tuits de la comunidad virtual, maniquea hasta los topes, sin considerar para nada los matices del gris.

La muerte del procés que nunca fue tal, pues en ningún momento se intentó la construcción de algo sólido por las muchas prisas, se olió desde el 27 de octubre de 2017, prosiguió con las sentencias del mismo mes de 2019 y se cerró desde la hegemonía en relato con la llegada de la pandemia. Fue entonces cuando muchos catalanes iluminados entendieron cómo la vida era más importante que un ideal, definido por un viejo líder de una antigua formación, antes comunista, como la consecuencia de dar con muchos ciudadanos aburridos con mentalidad de esplai, dispuestos a sucumbir a las directrices de cuatro próceres harto peligrosos, más si cabe cuando se creían de izquierdas, algo absurdo al ser su ideología la de ser superiores a un determinado grupo de personas, por supuesto carentes de toda catalanidad.

Los 28 mil bajo la lluvia son respetables, como respetables somos los que durante esos ominosos años quedamos marginados, sin que nadie jamás nos haya compensado. Algunos, a base de insistencia y coherencia, levantamos la cabeza y podemos volver a encontrar trabajos en nuestra casa, pero en aquel instante debimos remitirnos a la bondad de Madrid, pues aquí se ejercieron vetos desde un fanatismo complaciente y provinciano, brutal por mirarse el ombligo, exhibir ceguera y no comprender todo el mal engendrado para el mañana.

La cifra de asistencia de 2025 es un poco superior a la de 2011, año previo a toda la pesadilla organizada. Quizá esto debiera hacer pensar a los gobernantes como carece de sentido continuar con el juego de reís las gracias a cuatro gatos, bien agresivos durante su decadencia.

De hecho, no deja de ser alucinante como se ha volteado la tortilla i los miles de hoy son los mismos que en 2019 tildaron de prostituta y escupieron a la alcaldesa Colau cuando fue elegido por segunda vez con los votos de Manuel Valls. Sus representantes van de la mano en el Congreso con el Partido Popular y Vox, pero les da igual, pues los pocos con pancartas y lemas caducos jamás han meditado mucho en torno a la politica, ausente durante toda la década procesista en el Parlament, donde, por suerte, ahora parece levantar la cabeza, al menos por la serie de propuestas del President Illa, si bien muchas siguen con el sufrimiento de depender de una aritmética diabólica en la que aún colean muchas resacas, con ERC presa de ese complejo de inferioridad con los antiguos convergentes, con miedo a matar a un padre con la cabeza ida desde hace mucho.

Illa es el tercer presidente de las socialistas en el actual ciclo histórico. El primero fue un genio que llegó tarde al cargo, un hombre con una visión más allá del país, como demostró durante toda su trayectoria. El segundo fue insultado por no hablar bien la lengua y cerró la cuestión del charnego, hasta que regresó el racismo catalán a las altas esferas de poder. Montilla fue elegido, si no me falla la memoria, en una campaña bajo el lema “fets, no paraules”. Como ciudadano, como intelectual, estoy harto de ver como se pierden posibilidades en Catalunya hablando del sexo de los ángeles, la Nación y otras metafísicas inútiles. Quiere hechos, no palabras.

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Los viajes que nunca fueronhttps://www.eltriangle.eu/es/2025/09/06/los-viajes-que-nunca-fueron/https://www.eltriangle.eu/es/2025/09/06/los-viajes-que-nunca-fueron/#respondSat, 06 Sep 2025 01:09:44 +0000https://www.eltriangle.eu/es/2025/09/06/los-viajes-que-nunca-fueron/Este verano hemos visto a muchos políticos rebosar de ilusión ante ciertos viajes. Si los analizamos por orden de relevancia tocará empezar con los de Pedro Sánchez, quien se fue a Lanzarote a transcurrir otras vacaciones más sin presupuestos aprobados cuando, de repente, estalló la horrible oleada de incendios que aún arrasa parte del norte ... Leer más

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Este verano hemos visto a muchos políticos rebosar de ilusión ante ciertos viajes. Si los analizamos por orden de relevancia tocará empezar con los de Pedro Sánchez, quien se fue a Lanzarote a transcurrir otras vacaciones más sin presupuestos aprobados cuando, de repente, estalló la horrible oleada de incendios que aún arrasa parte del norte peninsular.

Lo más sorprendente fue cómo tardó en moverse de las islas afortunadas a territorio continental, como si el período estival justificara esa mayor lentitud, por lo demás poco mencionada en los medios de comunicación, que tampoco se cebaron mucho con su ausencia en la cumbre de Washington, celebrada entre algunos líderes europeos, el presidente de Ucrania y el anfitrión de la Casa Blanca.

En cambio, a servidor no dejó de llamarle la atención ese no estar en los instantes donde, a priori, se deciden asuntos de gran calado histórico, sobre todo por el gusto del líder socialista para con la política exterior, en la que ha encabezado algunas iniciativas dignisimas, como el reconocimiento del Estado Palestino.

Sería fácil barajar la posibilidad de un rechazo trumpista por la negativa hispana a destinar el 5% del presupuesto de Defensa para mayor gloria de los intereses del Tío Sam, lo que no debe hacernos olvidar cómo nuestro país es sobre el papel la cuarta potencia de la Unión Europea.

Barcelona no es tan relevante como pinta su eterna postal. Su alcalde, sin oposición reconocible, no había sido un gran detractor de Israel. De hecho, en su rifirrafe con la anterior alcaldesa, retomó el primero de septiembre de 2023 la hermandad de la capital catalana con Tel Aviv, adonde quiso ir la semana pasada en viaje publicitario, consiguiendo esto último con creces al serle vetado el ingreso desde el gobierno del criminal Netanyahu.

Durante unas jornadas su ardid, culminado con una visita a Jordania, le hizo copar algunos titulares de prensa. Siempre he pensado, creo haberlo escrito por aquí en más de una ocasión, que el socialista tiene buenos asesores, aquí algo precipitados.

Viajar en agosto, incluso si eres civil, suele ser un mal asunto. Hace mucho calor, las ciudades se masifican y los precios están por las nubes. En el caso de Collboni le hubiera resultado más rentable hacer las maletas con la vuelta al cole si de verdad deseaba tener un impacto mediático más poderoso para vender su figura más allá del ámbito local, hasta los topes de un provincianismo que él encarna muy bien, pese a creer justo lo contrario.

A su favor está haber duplicado la ayuda a los refugiados palestinos hasta los cuatrocientos mil euros. No puedo criticar esta medida. Sin embargo, me pregunto en voz alta si el mismo montante y la misma preocupación llegan, tanto en lo moral como en lo monetario, a muchos barrios pobres de la enorme periferia que debe regir para reducir la galopante y casi crónica desigualdad implantada en Barcelona, invisible para los habitantes del centro y atroz para los desheredados de esta tierra, quienes al estar fuera de foco no cuentan para ponerse galones.

Todos estos viajes socialistas de agosto, podríamos hacer una excepción con los de Salvador Illa por Oriente, chocan con el caos de Rodalies y se funden en sus torpezas. Desde la Moncloa por el paso de tortuga y en Sant Jaume por ir a destiempo, vender una moto muy bonita y marginar más si cabe a los míseros de casa, deslocalizados hasta en el mapa, pues si preguntáramos a cualquier ciudadano ajeno a la zona sobre Nou Barris no sabría decirnos la ubicación de Roquetes, la Prospe o Torre Baró, que no es un autobús, ya caído en la amnesia tras tanto circo en la gran pantalla.

Los viajes deben ser útiles si cobras un suelo del erario público. Los que no se realizan y tienen valor internacional muestran costuras preocupantes. Los que se ahorra el alcalde en su municipio, mientras publicita otros en Oriente Medio, exhiben una cara desagradable que conviene remarcar: la de priorizar la marca y omitir la realidad, reconocible si se pisa para conocerla y actuar en pos de mejorarla.

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¿Por qué Laura Borràs no está en la cárcel?https://www.eltriangle.eu/es/2025/08/06/por-que-laura-borras-no-esta-en-la-carcel/https://www.eltriangle.eu/es/2025/08/06/por-que-laura-borras-no-esta-en-la-carcel/#respondWed, 06 Aug 2025 04:00:45 +0000https://www.eltriangle.eu/es/2025/08/06/por-que-laura-borras-no-esta-en-la-carcel/Es una pregunta que quizás acaba de volver a la cabeza de los lectores de este artículo, de vez en cuando conscientes de cómo no pensaban en él desde hacía tiempo. Es lo que causa una demencial velocidad informativa, donde algunas historias quedan bien arrinconadas de manera misteriosa, como por ejemplo la ausencia de responsables ... Leer más

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Es una pregunta que quizás acaba de volver a la cabeza de los lectores de este artículo, de vez en cuando conscientes de cómo no pensaban en él desde hacía tiempo. Es lo que causa una demencial velocidad informativa, donde algunas historias quedan bien arrinconadas de manera misteriosa, como por ejemplo la ausencia de responsables y compensaciones por el gran apagón del 28 de abril de este año.

Mientras tanto nuestros gobernantes toman decisiones fundamentales para nuestras vidas, como por ejemplo organizar una cena de cocina catalana en China o ir a Paris para hacerse una foto en el pódium del Tour. Una de las desgracias de la actual Cataluña es tener como líderes de la Casa Grande y la Generalitat a dos personas que se desentienden de gobernar mientras no paran de hacer campañas publicitarias con muchos buenos propósitos de imagen, inútiles para arreglar nuestra existencia.

Eso no pasa siquiera en nuestra casa. En Madrid, sin ir más lejos, se desmonta la idea de servicio público en los medios de comunicación, quizá porque han visto como «La Nostra» se perpetra desde hace tiempo sin que nadie proteste mucho. Al fin y al cabo todo sigue igual en este sentido, con o sin procés.

Sin ir más lejos, el último lunes de julio, la telenovelas solo ha hablado de un nuevo paro total de Cercanías media hora después de empezar, pues debe ser que no es relevante para las personas. No debe serlo cuando estudios de la Universidad Rovira i Virgili demuestran que el caos en los trenes, nada grave cuando se tiene que ampliar el aeropuerto, causa estrés y problemas de salud mental a los viajeros, muchos de ellos con miedo de perder el trabajo por culpa de cómo lo público es olvidado, cuando debería ser fundamental para los que mandan, más concernidos al llegar a acuerdos con sus rivales partidistas, como es el caso de Laura Borràs.

De lo contrario no se puede comprender cómo la reina de la simpática extrema derecha catalana, la misma que oculta su logotipo en la sede del pasaje Bofill como si fueran una banda de delincuentes, es bien libre y tiene los santos nazarenos de plantarse en la puerta del MNAC por el tema de los preciados frescos de Sixena.

Ella sale en la foto y muchos ciudadanos sufren persecuciones arbitrarias de Hacienda, intocable mientras se destapa el escándalo de Montoro y sus socios. Llueve, nos mojamos y es como si nos diera igual.

La antigua presidenta del Parlamento fue condenada a más de cuatro años de prisión en marzo de 2023. Dos años después, junio de 2025, la Fiscalía corroboró la necesidad de cumplimiento de la pena, pero ya lo vemos, ella luce bien tranquila junto a viejas glorias de la patria como Lluís Llach, presidente de la moribunda ANC.

No pasa ni pasará nada. El capitalismo ha triunfado a la hora de sedar a la ciudadanía. Podrían existir las condiciones objetivas para un trasiego histórico, pero estamos en el año 2025 y las personas se preocupan por llegar a fin de mes y sobrevivir al desastre desde su individualidad. El espíritu reivindicativo, que es una característica inherente en cualquier Democracia digna de este nombre, se perdió en algún tramo impreciso del camino y por ahora no parece que quiera volver, ya que ha sido domesticado con grandes maniobras de escapismo.

Conviene decir las cosas por su nombre desde la pura coherencia de un periodismo ciudadano. Los trenes no funcionan, los corruptos que convienen no van a prisión y los prohombres viajan sin poner ningún pie en la calle. Eso sí, el Barça tiene a Lamine y Aitana ha sido elegida mejor jugadora de la Euro femenina. No hace falta más.

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Salvador Illa tiene barra librehttps://www.eltriangle.eu/es/2025/08/01/salvador-illa-tiene-barra-libre/https://www.eltriangle.eu/es/2025/08/01/salvador-illa-tiene-barra-libre/#respondFri, 01 Aug 2025 04:00:01 +0000https://www.eltriangle.eu/es/2025/08/01/salvador-illa-tiene-barra-libre/Quizá un día estén en medio de una saludable siesta, llamen a la puerta, abran y sea Salvador Illa, no Clark Kent. Además de alucinar bastante le preguntarán por el motivo de su presencia y él les responderá que es un devoto del beau geste, es decir, simular hacer algo sin que tenga consecuencias prácticas ... Leer más

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Quizá un día estén en medio de una saludable siesta, llamen a la puerta, abran y sea Salvador Illa, no Clark Kent. Además de alucinar bastante le preguntarán por el motivo de su presencia y él les responderá que es un devoto del beau geste, es decir, simular hacer algo sin que tenga consecuencias prácticas en la realidad, pues el Presidente de la Generalitat, por motivos que desgranaremos sólo un poco, parece tener barra libre en su vis teatral.

Pongamos algún ejemplo claro para que no me acusen de dinamitero. Hace poco, mientras visitaba China y se pasaba por el arco de triunfo los consejos de la UE en torno a una marca telefónica del país asiático, habló de la amnistía, hasta avisar a los jueces que la última palabra sobre la cuestión corresponde a la ciudadanía.

Por suerte esta, cansada de tanto bombardeo político de la nada durante más de un decenio, ni se ha enterado de estas declaraciones, de un populismo preocupante y harto incorrectas en la boca de un político, pues debería conocer cómo funciona la separación de Poderes y la elección de los cargos en el mismo.

Hay más aspectos de Illa a criticar desde su perpetua happy hour de la gestualidad. No sé si se han fijado, pero en sus discursos presidenciales luce sólo la senyera, sin la bandera rojigualda ni la europea.

Esto es una bajada de pantalones para con los independentistas, igual de demencial que las diarias en la mal llamada televisión pública catalana, donde poco ha cambiado más allá de introducir noticias para disimular el desastre, desde la inacción, de los gobernantes socialistas.

Hace unos años toda la prensa hubiese criticado ese solitario estandarte, en cambio ahora el silencio es la norma. Hace unos años hubiesen pedido prisión, en cambio ahora Illa es un pacificador que va crecidito y habla como si nos sermoneara, cuando la realidad exhibe su incapacidad para tirar adelante, como su gran amigo Pedro Sánchez, los presupuestos de 2026.

El problema no radica sólo en nosotros, los periodistas. Toda la etapa anterior ha desmovilizado a la población, quien bien haría en reaccionar ante tanta desidia y desmantelamiento de lo público, con apoteosis suprema en Rodalies, que debería recibir, si alguien sabe cómo activarla mi apoyo será visceral, una demanda colectoia de miles y miles de ciudadanos, a quienes se debería indemnizar con miles y miles de euros por pérdidas de tiempo y otros derivados.

La respuesta suele ser el silencio. Hace poco sufrí el desdén de una compañía aérea amarilla que empieza por V, oh, en Marsella y Barcelona. Durante horas nadie nos atendió en la puerta de embarque, salimos tarde, no nos pidieron disculpas y al presentar una reclamación dijeron que todo esto, sin darnos siquiera un vaso de agua durante el vuelo, no era causa de indemnización, a lo que respondí preguntándoles si sólo compensarían tras recibir tortura o algo por el estilo.

Illa es un poco esto. Quizá debería reflexionar un poco y aceptar que hacer politica no es una mala copia de Instagram, una de las mayores inutilidades de la contemporaneidad. De mientras potencia a Albert Dalmau, un tecnócrata treintañero con pinta de maduro al borde los cincuenta. No pasa nada con eso, todos tenemos nuestra genética, así como todos, como ciudadanos, merecemos el respeto de ser gobernados por personas dedicadas a ello.

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Un alcalde sin oposiciónhttps://www.eltriangle.eu/es/2025/07/31/un-alcalde-sin-oposicion/https://www.eltriangle.eu/es/2025/07/31/un-alcalde-sin-oposicion/#respondThu, 31 Jul 2025 04:00:58 +0000https://www.eltriangle.eu/es/2025/07/31/un-alcalde-sin-oposicion/En Barcelona no se habla jamás de política municipal. En más de una ocasión he comentado en estas mismas páginas como uno de los hitos más agradecidos del actual alcalde socialista es su poca presencia pública, más aún sus silencios, sensacionales a priori en contaste con la excesiva maquinaria de declaraciones en las anteriores legislaturas ... Leer más

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En Barcelona no se habla jamás de política municipal. En más de una ocasión he comentado en estas mismas páginas como uno de los hitos más agradecidos del actual alcalde socialista es su poca presencia pública, más aún sus silencios, sensacionales a priori en contaste con la excesiva maquinaria de declaraciones en las anteriores legislaturas por parte de su antecesora en el cargo.

Susana Alonso

En realidad, ambos dirigentes, supuestamente de izquierdas, marcan personalidad con estos rasgos visibles para la opinión pública. En el caso de Ada Colau, su obsesión para hacerse ver la perjudica por exceso de proyección, mientras en lo relativo a Jaume Collboni se aprecia, al menos yo lo veo así, una muy buena asesoría en asuntos comunicativos, algo que lo beneficia, sobre todo por la pobreza de informaciones periodísticas relativas a Barcelona, preocupadas por cualquier cosa menos estudiar la ciudad y ejercer el legítimo derecho a crítica para formular propuestas hacia su mejora.

El mandatario se aprovecha de esto en grado sumo. De hecho, si lo piensan, es más que probable que pocos ciudadanos conozcan a los otros líderes del Consistorio, pues el ganador de las últimas elecciones y la hipercarismática lideresa ya no están, el primero contento por cumplir con su misión de echar del poder a un partido que el sistema no considera suyo, mientras la segunda no descarta volver, como si la esperaran, cuando perdió, entre otros motivos, per su escasa labor en los barrios, los que deberían haber sido su principal caladero de votos.

De este modo, Collboni es el único rostro reconocible para la mayoría para delicia de un futuro sin rivales fuertes en el horizonte, algo magnífico para este político sin ningún tipo de carisma y apoyado, pese a todas sus derrotas, por los suyos, bien contentos de ostentar el bastón de mando en la capital catalana, ponerse medallas por obras que impulsaron sus oponentes progresistas y ver el camino libre de obstáculos de cara a 2027, sin importar mucho si las medidas aplicadas son positivas.

Esto podría dar pie a cometer un error. Los socialistas catalanes no tienen necesidad de realizar simulacros de calves ahora que tienen un corazón muy digital como logo. Han renunciado a sus ideales y nos dicen que combaten contra la turistificación poniendo freno a los pisos que acogen a los visitantes, pero de mientras apuesten de manera bien decidida por la ampliación del Aeropuerto, que aumentara en veinticinco millones el número de pasajeros, una bestialidad a nivel de sostenibilidad, gentrificación y densidad, como si Barcelona no fuera una de las urbes europeas más destacadas en este sentido.

Mientras todo esto paso, y casi nadie alza el dedo, se maltrata el patrimonio de los barrios con toda impunidad y Collboni viaja por el Viejo Mundo, muy convencido de un liderazgo bastante ridículo que, no obstante, es sólido dada la situación de sus contrincantes, inexistentes.

El tema aeroportuario debería ser un balón de oxígeno para las horas bajas de los Comunes. Con toda probabilidad no lo cogerán ni tan siquiera al vuelo porque con sus seis escaños en el Parlament pintan más bien poco y otras formaciones pueden apoyar el sueño húmedo del PSC neoliberal y democristiano, el mismo que cuando muera Pujol no debería organizarle un funeral de Estado , el mismo que mercadea con la Cultura para satisfacer a los independentistas y la fuerza que, no lo neguemos, puede presumir de haber desactivado el Procés, una rémora del pasado a la que aún le tiene mucho miedo.

Pero eso, seamos sinceros, da igual en Barcelona, donde un hombre gris como sus trajes parece gozar un poder omnímodo más que indecente, factor propulsado por la incomparecencia de los demás.

Este análisis no es absoluto. Quedan dos años para los próximos comicios municipales y por ahora el premio se debe, asimismo, a la indiferencia ciudadana. En este sentido, los socialistas no pueden presumir demasiado. La gente no habla de política local, el sistema goza con este alcalde y todo parece ir sobre ruedas, pero deberían prestar atención, más allá de Cerdán y Ábalos, con la indiferencia, no vaya a ser que, de repente, tengan sustos inesperados.

Que la calle no comente nada de lo que ocurre es signo de personas hartas de sus representantes, desconectados del tejido social, sin medidas propias de sus supuestos ideales y descarados, de forma literal, a causa de este camino tan allanado, sin protestas ni quejas, anuladas en los medios y la vía pública tras tantos años de tensión. ¿Cambiará el escenario? Todo podría ser, sobre todo por cómo el panorama amenaza con más niebla de corrupción. Si de veras Collboni quiere ganar, no sólo mantener el poder, debería reflexionar sobre lo que supone el municipalismo de izquierdas, donde se trabaja para la ciudadanía, no sólo para los intereses privados que le roban el corazón en Queviures Múrria o en cimeras empresariales.

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¿Ampliar el aeropuerto? Arreglar Rodalieshttps://www.eltriangle.eu/es/2025/07/11/ampliar-el-aeropuerto-arreglar-rodalies/https://www.eltriangle.eu/es/2025/07/11/ampliar-el-aeropuerto-arreglar-rodalies/#respondFri, 11 Jul 2025 20:02:51 +0000https://www.eltriangle.eu/es/2025/07/11/ampliar-el-aeropuerto-arreglar-rodalies/Uso el servicio de Rodalies todo el año, pero en verano me toca subir y bajar cada día a Barcelona. Mi línea es la R2, una de las mejores de toda la red de proximidad ferroviaria catalana, lo que desde luego no es ningún don, sólo un consuelo por ir un poco mejor que los ... Leer más

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Uso el servicio de Rodalies todo el año, pero en verano me toca subir y bajar cada día a Barcelona. Mi línea es la R2, una de las mejores de toda la red de proximidad ferroviaria catalana, lo que desde luego no es ningún don, sólo un consuelo por ir un poco mejor que los demás.

La pasada semana todo fue un desastre algo que, unido a la ola de calor, hizo de todos los viajes una pesadilla. El lunes, la locomotora se paró en un túnel entre passeig de Gràcia y Clot, donde a la mañana siguiente como eso es algo normal, pues el retraso en el horario fue superior a quince minutos.

En previsión de este imprevisto, ¡Viva Catarella!, RENFE habilitó vagones de dos pisos de la posguerra, donde los usuarios hablábamos resignados, entre risas. En una charla alguien dijo eso de “ja se sap, és Rodalies”. No pude contenerme, de nuevo entre carcajadas de la gentil concurrencia, de esgrimir mi opinión, confirmada durante las jornadas sucesivas, donde, entre otros problemas, circulé de Sant Celoni a la Ciudad Condal a oscuras, sin luz en el interior, situación muy romántica dado el crepúsculo, pero horrible a nivel de lo que juzgo normal en un país del mal llamado Primer Mundo.

Todo esto ocurre una vez no existe ya más el abono recurrente. Todo, según el ministro Puente, mucho más discreto estos últimos meses por causas que desconozco, para mejorar la actual indecencia, vergonzosa, como vergonzosas son las nuevas tarifas para muchos ciudadanos que residen lejos de la capital catalana.

No he olvidado mi opinión. Como bien es sabido todos tenemos una. La mía en esta cuestión es bien simple y sorprende ver cómo no se ha expresado en ningún medio de comunicación. Durante estos últimos meses los socialistas han optado por anunciar su inexorable intención de ampliar el aeropuerto del Prat, operación que supondrá aumentar en veinticinco millones el número de pasajeros, destrozar una parte de la Ricarda y, según la señora Paneque, evitar la fuga de cerebros.

Este verano leo la biografía de Borja de Riquer sobre Francesc Cambó. Hay un fragmento glorioso en que habla de cómo en 1918 el gobierno español destinaba una cantidad irrisoria a la Sanidad, con un presupuesto diez veces inferior al del ministerio de Defensa. El autor, brillante, continúa diciendo que, por aquel entonces, la vida y la salud de las personas importaba poco o nada a los mandamases.

A veces me planteo si en la Catalunya de 2025 los gobernantes tienen algún tipo de interés en la existencia de los ciudadanos, que para ellos son consumidores y papeletas en las urnas. Rodalies es un horror y no mueven un solo dedo para resolverlo. En cambio, apuestan por el Prat desde movientes económicos que poco o nada tienen qué ver con lo público, sino con beneficios directos para privados, oblidándose de nosotros mientras exhiben un cinismo de primera porque el problema es tan visible que, paradojas, quizá es más fácil de esconder.

Además de esto último se aprovechan de una peligrosísima bala: la indiferencia del ciudadano y la educación de la pasividad fomentada por el neoliberalismo. Hay muchas opciones para la protesta. Con tambores no funciona. Manifestándose si, si no se hace com en Serbia, tampoco. ¿Revolución? No hombre, eso en el siglo XXI es imposible. ¿Así pues? Denunciar, denunciar sin freno con todas las armas pacíficas a nuestra disposición. La mía es el verbo. ¿La vuestra?

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La conversación de Ferrarahttps://www.eltriangle.eu/es/2025/04/09/la-conversacion-de-ferrara/https://www.eltriangle.eu/es/2025/04/09/la-conversacion-de-ferrara/#respondWed, 09 Apr 2025 04:00:36 +0000https://www.eltriangle.eu/es/2025/04/09/la-conversacion-de-ferrara/Llegué a Ferrara, que en realidad era como una predestinación de este viaje, por una serie de disíntes acontecimientos. Quizá el preludio fue el atardecer anterior, cuando regresando de Mantua el tren se detuvo dos horas debido a un suicidio y la consecuente intervención de la autoridad judicial, algo que, a diferencia de en nuestra ... Leer más

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Llegué a Ferrara, que en realidad era como una predestinación de este viaje, por una serie de disíntes acontecimientos. Quizá el preludio fue el atardecer anterior, cuando regresando de Mantua el tren se detuvo dos horas debido a un suicidio y la consecuente intervención de la autoridad judicial, algo que, a diferencia de en nuestra tierra, no suscitó vídeos histéricos ni conatos de paranoia, sino humor y una hermandad muy divertida, además de civil entre los afectados.

Susana Alonso

Mi idea para la mañana siguiente era, desde Bolonia, ir a la muy desconocida Reggio Emilia. De camino a la trágica estación del atentado de 1980, donde un reloj permanece parado a la hora exacta de las explosiones, un correo de Trenitalia me dijo que mi viaje se cancelaba debido a un nuevo suicidio.

Así fue como, movido por un impulso nada forzado, compré en un visto y no visto, un billete hacia Ferrara, ciudad que ya conocía y donde quería volver después de haber leído algunos libros de Giorgio Bassani, un gran escritor, socialista y precursor de la defensa del medio ambiente.

En La lunga notte del 43 narra un acontecimiento real: el fusilamiento de varios antifascistas justo delante del foso del castillo que antes fue de los D’Este, señores de la localidad. Pasé por allí mientras reconocía la farmacia de la novela, que luego fue una muy buena película, y la ventana desde donde un hombre en silencio vio todo. Este punto sólo fue la puerta a unas horas solitarias, pero con muchas emociones. Una de ellas, quizá la más grande a posteriori, sucedió en las salas del palazzo Schifanoia. En toda Italia hay un impresionante movimiento de voluntariado. En Génova sirve para preservar iglesias desacralizadas. En Ferrara están, como en otros lugares, en los museos. En este, suntuoso por una sala con frescos renacentistas, tuve la suerte de ponerme a hablar con uno de ellos en funciones de vigilante.

Era un señor de unos cincuenta y largos, que se declaró amante del arte y orgulloso de su trabajo. Así como quien no quiere la cosa, después de comparar la situación con la barcelonesa, giramos hacia la política y me di cuenta de que era de derechas, hasta el punto de haber sido interventor. Ahora, en cambio, se mostraba desilusionado, sin importarle rasgar la papeleta.

La razón es el motivo de este artículo. Para comprender sus causas quizá haya que adentrarnos en cómo el triunfo de la extrema derecha no significa que sus votantes lo sean del todo. Muchos depositaron la papeleta por Meloni para dar un núcleo fuerte a la coalición, que necesitaba del 45% de las papeletas para tener mayoría.

El buen hombre quizá confió en Berlusconi no hace mucho. Ahora se había enfadado de verdad por toda la cuestión del rearme, que bien Meloni, bien Sánchez coinciden en llamar de otra manera, como si el eufemismo escondiera, cuando hace todo más evidente.

La rabia del voluntario es afín a la mía, un votante de izquierdas que tampoco es fiel a un partido, pues cada urna y lugar son diferentes. Después de dejar el Schifanoia, el mata aburrimientos, me vino a la cabeza otro absurdo preocupante del contexto actual.

Donald Trump y Vladimir Putin no son inmortales. El primero, a priori, solo tiene hasta enero de 2029, mientras no creo que el segundo se involucre en un ataque a Europa. Quizás en los próximos comicios yanquis salga elegido un Demócrata y devuelva el orden que juzgamos normal. De lo contrario no entiendo cómo no se habla de una disolución de la OTAN, un choque indiscutible con capacidad de justificar esta independencia militar, de seguridad dicen.

El voluntario quería, como yo, un gobierno con prioridad por resolver los problemas de la ciudadanía, sintiéndose italiano y europeo, esto último en pleno crecimiento identitario entre muchos habitantes del Viejo Mundo.

La frustración es comprobar cómo no se conforma desde las más otras instancias un discurso claro en torno a un verdadero gobierno europeo con los Estados como federaciones y desde el desarrollo de acciones que den credibilidad a las instituciones, sin alma para ser más cercanas, y tejer el territorio con vínculos que sus pobladores ya cultivan.

Mientras tanto el tema del armamento causa consenso entre ideologías, entre conservadores y progresistas. Con el falso vigilante hablamos de derecha e izquierda porque en Italia, a pesar de que el PD no tiene fuerza más allá de los núcleos urbanos, las ideologías todavía tienen vuelo en el imaginario colectivo. Ir de la mano muestra, o eso creo, como quizás existe una opción, como no civil, de cara a un lento futuro, lento, no como el siglo o la forma que hay de vender el vértigo de los acontecimientos.

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Las películas inmobiliarias del alcalde Collbonihttps://www.eltriangle.eu/es/2025/03/13/las-peliculas-inmobiliarias-del-alcalde-collboni/https://www.eltriangle.eu/es/2025/03/13/las-peliculas-inmobiliarias-del-alcalde-collboni/#respondThu, 13 Mar 2025 05:00:11 +0000https://www.eltriangle.eu/es/2025/03/13/las-peliculas-inmobiliarias-del-alcalde-collboni/En la ciudad de Barcelona acabamos de vivir un extraño caso de épica, mezcla de lo institucional con una supuesta victoria popular a partir de la adquisición por parte del Ayuntamiento y Habitat 3 de la casa Orsola, sita en Consell de Cent. En realidad, todo el episodio ha sido bien provechoso para poner una ... Leer más

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En la ciudad de Barcelona acabamos de vivir un extraño caso de épica, mezcla de lo institucional con una supuesta victoria popular a partir de la adquisición por parte del Ayuntamiento y Habitat 3 de la casa Orsola, sita en Consell de Cent.

Susana Alonso

En realidad, todo el episodio ha sido bien provechoso para poner una bonita medalla en el pecho de Jaume Collboni, de quien se habla bien poco desde la vertiente comunicativa de su mandato, bien en contraste con el de su antecesora, feliz con llenar cada día los medios de historias y declaraciones que, sospecho, le hicieron un flaco favor desde el exceso de protagonismo.

El socialista sale en televisión en plan oficialista y en la calle lo mencionan más bien poco al ser un mandatario silencioso y discreto, como si supiera de sus limitaciones y siguiera al dedillo los consejos de sus asesores, que lo regulan y saben gestionar muy bien, no pasa nada por decirlo, sus intervenciones más tocantes, las que lo elevan, situándolo como un gestor que actúa cuando toca, con golpes de efecto muy propios del siglo, sobre todo desde una idiosincrasia mediática.

Esto le otorga puntos de cara a un futuro donde, lo hemos comentado en alguna ocasión, nada parece impedirle revalidar el cargo cuando lleguen las elecciones de 2027. ¿Por qué? Entre otras cosas por esto no aparecer y trabajar desde su minoría de apenas 10 regidores de 41.

¿Cómo lo hace? En primer lugar ejecutando la infinidad de obras pendientes y aprobadas durante la pasada legislatura. De repente, algo más que curioso, los ciudadanos comienzan a valorar los proyectos antes criticados del equipo de Colau, com en la Rambla, llena de operarios y con una agradable sensación cuando la paseas, un poco como cuando se abrió el carrer Girona y los peatones nos sentimos reyes del mambo al poder caminar por en medio y abarcar una mayor perspectiva.

Si todo fuera estético no creo que hubiera consecuencias positivas. Lo más importante es cómo se aprecia un cambio mediante una acción sin freno. La gente se queja porque eso de tener la ciudad patas arribas es molesto, sobre todo para los conductores, pero, como la época es tan agitada, resulta comprensible preferir este jaleo a leer sobre peleas en los plenos, muy a menos porque el dirigente del PSC se ha quedado huérfano de rivales tras la marcha de su archienemiga, el adiós de Trias y los disparates de ERC, culminados aquí con el paso al lado del último Maragall, ganador de las elecciones de 2019.

Este es el contexto. Ahora bien, ¿es innovador lo de comprar la casa Orsola? No, los Comuns adquirieron edificios del Eixample y bien pocos lo ponderaron. El hecho provocó críticas instantáneas en zonas fuera de foco, como en Ciudad Meridiana, donde algunos exclamaron, no sé si con razón, que con los nueve millones invertidos podía superarse el problema de la vivienda en Nou Barris, Distrito del que se habla muchísimo desde la frivolidad del triunfo del 47, causa de una especie de locura hipócrita de muchos medios de comunicación, entusiastas con ir a Torre Baró, lugar desde el que informan incluso sin ir por su ignorancia de las geografías condales.

Tres días después de la flamante adquisición salí a pasear; puedo decir que lo hice con inusual intensidad a lo largo de la semana. En los barrios hay muchos carteles de asociaciones y colectivos movilizados para evitar futuros desahucios. Los hay en el Guinardó, Gràcia y en unos áticos de la plaça Eivissa de Horta. No ocuparan titulares y tampoco se comentarán desde las altas instancias municipales porque es bueno vender la moto de cara a la galería sin preocuparse de lo pequeño, un poco como acaece con los daos económicos en el resto del Estado, aplaudido desde la macro y disimulando con la micro.

Dicen que todo va bien. Invertir en Consell de Cent, más si es en un bloque entero, luce, como lo hace para la prensa hablar del 34 de rambla Catalunya, el inmueble de la película REC, a punto de ganar dos alturas al estilo Porcioles para oficinas a una de las más emblemáticas avenidas de la capital catalana.

Los sombreros ya volvieron con Colau. Hay uno bien vistoso en València con Independència. Al menos ha salvado una casa modernista pese a destrozar su naturalidad primigenia. Quizá este es un espíritu ficticio del tiempo: salvar desde la perversión, la misma de los discursos triunfales, fantásticos para euforias y engaños, inútiles para exhibir la realidad, preocupante donde no llegan las cámaras, en las muchas periferias olvidadas en las que los habitantes se ven obligados a irse y el patrimonio se destroza, como si quisieran eliminar Barcelona mientras dicen protegerla.

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El país sin presupuestos donde no pasa nadahttps://www.eltriangle.eu/es/2025/03/11/el-pais-sin-presupuestos-donde-no-pasa-nada/https://www.eltriangle.eu/es/2025/03/11/el-pais-sin-presupuestos-donde-no-pasa-nada/#respondTue, 11 Mar 2025 08:39:36 +0000https://www.eltriangle.eu/es/2025/03/11/el-pais-sin-presupuestos-donde-no-pasa-nada/Me pasan tantas cosas en la vida que a veces me cuesta saber dónde estoy, algo debido, no lo negaremos, a una querencia viajera, por otro lado bien útil para comprender cómo en nuestro estimado país jamás ocurre nada, y si algo acaece nadie le da importancia porque el Sistema ha ganado de manera apabullante ... Leer más

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Me pasan tantas cosas en la vida que a veces me cuesta saber dónde estoy, algo debido, no lo negaremos, a una querencia viajera, por otro lado bien útil para comprender cómo en nuestro estimado país jamás ocurre nada, y si algo acaece nadie le da importancia porque el Sistema ha ganado de manera apabullante

Vayamos por partes. La pasada semana fue intensa. Servidor apenas había vuelto de Roma, muy contento y claro, en Italia jamás hablan de España. No les preocupa mucho y, de hecho, tienen razón en no dar relevancia a todas nuestras maravillas, tantas que aún no sé con cual empezar.

Va, sí. La llave maestra del todo consiste en como los acontecimientos ocurren, se informa de los mismos y jamás se profundiza, no vaya a ser que nos dé por pensar un poco más de la cuenta. Es un fenómeno reconocible desde hace decenios y nadie se escandaliza. Pese a ello, miremos todo con un poco más de atención.

El tema del PSOE/ Junts y la inmigración es algo tráfico, pero por la repetición del escándalo empieza a ser cómico. La vieja Convergència tiene tics racistas y supremacistas desde siempre, ampliados durante el Procés. Supongo que, como diría Pujol, ahora no toca recordarlo. Quien se sorprenda de les ideas de Nogueras, Turull y compañía es un bendita y quién sabe, si asimismo, una víctima de cierta desinformación voluntaria.

Una noticia caída en el pozo del olvido a la velocidad del sonido es la del accidente de autocares en la Diagonal, al lado de la Casa de les Punxes, el pasado 3 de marzo. Hubo 3 heridos, 4 en estado crítico. No sé si alguno ha muerto e ignoro la suerte del peatón que, a priori, causó el accidente. En Barcelona estamos demasiado acostumbrados a cruzar en roja; lo único, pues es algo arquetípico de la idiosincrasia capitolina, es hacerlo cuando el ancho de calle es más corto. Otra cuestión es reflexionar sobre el motivo del accidente, pues nada ser casual, pero tampoco veo a nadie con ganas de poner el dedo en la llaga.

¿Informamos y basta? Eso parece, incluso con el otro gran drama semanal. Rodalies va peor que una escopeta de feria y por salvarse, ni se salva la R2, la excepción a la norma. Las personas se quejan, llegan tarde al trabajo y no pasa nada, al menos esa es la sensación captada en el aire que respiramos.

Y jamás pasa nada y nadie se escandaliza de cómo en Catalunya y España dos gobiernos van hacia delante sin presupuestos mientras nos consolamos en seguir por los medios de comunicación la opereta de unos señores y señoras con pose muy profesional sin que eso repercuta en el día a día.

¿Va sola la máquina? El presidente Sánchez vive de rentas y de todas las loas por la macro. Con la micro es un poco aquello de no sabe, no contesta, también porque con la situación internacional el socialista se siente una especie de rey del mambo por vocación, permitiéndose omitir la aprobación presupuestaria mientras presume de llevar a España hacia cotas de protagonismo inéditas en la UE, en parte porque es uno de los pocos socios fiables.

De mientras, Salvador Illa habla y habla, no como Collboni, sin nunca mencionar su condición de filial del PSOE, que alcanza acuerdos con ERC y Junts desde Madrid, como si la Generalitat, lo es, fuera sucursalista. Lo es y por ahora nadie se queja porque aquí todo va de excusas, algunas ciertas y sensacionales. Si no hay rupturas sociales es porque todos nos hartamos de política durante el Procés y la resaca es muy dura, de otro modo me gustaría ver el rumbo que tomarían los acontecimientos.

Ese estar hasta las narices es tan formidable y la amnesia tan veloz que nadie recuerda cómo el Ajuntament de Barcelona ha votado estas jornadas a favor de ampliar el aeropuerto del PRAT con los votos del PSC, VOX, Junts y PP, con la negativa de ERC y Comuns, en principio los socios naturales del alcalde.

Este fin de semana decidí pasear para captar el ambiente feminista del 8M en los barrios La única cordura recae en los discursos de las asociaciones de vecinos alternativas. Este sábado una chica hablaba a las mil maravillas ante la sede del Distrito de Nou Barris, donde Collboni tiene muchos seguidores por la longevidad de sus votantes. Los jóvenes no compran la inacción  y la ciudad que se prostituye a lo bestia. Al menos, soñar es grauito, y quedan briznas de esperanza.

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Toni Comín, el espontáneo sospechosohttps://www.eltriangle.eu/es/2025/02/09/toni-comin-el-espontaneo-sospechoso/https://www.eltriangle.eu/es/2025/02/09/toni-comin-el-espontaneo-sospechoso/#respondSun, 09 Feb 2025 12:42:26 +0000https://www.eltriangle.eu/es/2025/02/09/toni-comin-el-espontaneo-sospechoso/Os confieso, y mucho no me tomaréis por loco al pasaros lo mismo, que durante el Procés me enfadaba ante y con el televisor. Uno de los momentos estelares de estos cabreos era cuando aparecía Toni Comín, uno de los personajes más abyectos del circo de aquellos años. Por eso, cuando bajó el suflé, mis ... Leer más

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Os confieso, y mucho no me tomaréis por loco al pasaros lo mismo, que durante el Procés me enfadaba ante y con el televisor. Uno de los momentos estelares de estos cabreos era cuando aparecía Toni Comín, uno de los personajes más abyectos del circo de aquellos años.

Por eso, cuando bajó el suflé, mis reacciones cambiaron cuando irrumpía en la caja tonta. De vehículo de odio se transformó en motivo de mofa y bromas muy marcadas, pues cuando lo ponían casi era para celebrarlo, como si fuera un espontáneo del telediario, algo que, antes del desmorone, siempre fue.

De su malogrado padre Alfonso sólo heredó el apellido, pero bien es sabido que eso aquí es garantía para apuntalar carreras, la de Toni muy de Girauta en una órbita catalana; primero maragalliano, luego de ERC para devenir, ¡madre de dios!, conseller de Sanitat y más tarde, hasta hace nada, fanboy incondicional de Carles Puigdemont en el exilio, ese reino subvencionado en un lugar con nombre de batalla.

Eso, lo de Waterloo, demuestra la ridiculez del personaje, una plétora de virtudes admirada por todos los independentistas, los cuales le tendrán algo de afecto después de soportarlo durante casi una década, hasta votándolo como muy particular candidato a las Europeas, no para defender nuestro Continente, sino para continuar con una vida regalada llena de claroscuros.

Primero surgió el tema de cómo usó para sí mismo dinero del Consell de la República, esa institución que uno de mis vecinos prefiere llamar La Casa de la pradera. Nadie sabe  cuál es su utilidad más allá de su artificialidad. En las redes también se hablaba de las aventuras del presidente de l’ANC, Lluís Llach, y Comín, quien dentro la espiral inconsciente de propagar su esperpento por el mundo tocó el piano para los pobres pasajeros que esperaban su vuelo en el aeropuerto de París, es más, tocó Que tinguem sort, emocionado y con esa mirada enloquecida que le caracteriza, de ojos poseídos por el fanatismo de cada temporada.

Esto último es una hipotética predicción de futuro. Si Toni acaba esta etapa empezará una nueva y no podemos descartar que sea en la CGT o la CNT. Bueno, no, esto podemos borrarlo de la lista porque tienen dignidad. ¿Recalará en algún otro partido tras su adiós belga? Emigrará del país de Tintín y los mejillones? ¿Hablará valón en la intimidad?

Ignoro cuáles son sus deseos políticos. Sería precioso verlo en la CUP, la guinda a su pastel soberanista. No, todo eso ya es quimérico porque nuestro antihéroe ha llegado a su particular cénit con las acusaciones de acoso sexual y maltrato laboral por parte  de uno de sus asesores de campaña, quien denunció tocamientos, gritos y palabras subidas de tono desde múltiples sentidos, prueba de una personalidad desequilibrada, bien alejada de las convenciones que rigen los días.

Este distanciarse de la realidad tampoco es nada raro, más bien confirma un código de conducta inherente a la clase política independentista, con profundas dificultades para comprender lo que les rodea, posible explicación de su poco empeño legislador durante la década del Procés, cuando se divertían en la rememoración de las excursiones con los curas de su adolescencia entre manifestaciones, proclamas y una sensación de ser intocables que, de repente, terminó.

Es lo que suele ocurrir  cuando te das cuenta de vivir entre adultos partidarios de un orden normal basado en las leyes. Lo que peor me sabe es que Puigdemont, un ser con bula monclovita para transcurrir sus vacaciones de agosto en Barcelona, lo haya rechazado, cuando es algo que jamás debe hacerse con un gemelo.

Hace muchos año me topé, a eso de las dos de la madrugada, con el antiguo alcalde de Girona en el carrer de Joaquim Costa de Barcelona. Primero me asusté y luego comprobé, de lejos, que no fuera Enriqueta Martí.

Sé que tarde o temprano, no importa nada el dónde o el cuándo, me encontraré de noche con Toni Comín. Me imagino sentado en el sofá en la casa de unos amigos. Llaman a la puerta. Suben unos desconocidos. Entre ellos veo al sospechoso espontáneo. Hablo con el anfitrión. Lo echamos. Da igual. Pocos minutos después repetirá la misma acción en otro piso. Ding dong. Bolsas de alcohol. Venga, vete de una vez, por favor. Hay hombres que nacen con un destino y no pueden escapar del mismo.

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La cátedra Tecnocasa y la Universidad Públicahttps://www.eltriangle.eu/es/2025/01/31/la-catedra-tecnocasa-y-la-universidad-publica/https://www.eltriangle.eu/es/2025/01/31/la-catedra-tecnocasa-y-la-universidad-publica/#respondFri, 31 Jan 2025 05:00:19 +0000https://www.eltriangle.eu/es/2025/01/31/la-catedra-tecnocasa-y-la-universidad-publica/Ya pasó el día de los santos inocentes; así pues, el título de este artículo no va de broma, sino de una realidad preocupante, más aún porque hablamos de la Universitat Pompeu Fabra, una especie de joya de la corona de las públicas catalanas. Fue mi alma mater a partir del patito feo que es ... Leer más

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Ya pasó el día de los santos inocentes; así pues, el título de este artículo no va de broma, sino de una realidad preocupante, más aún porque hablamos de la Universitat Pompeu Fabra, una especie de joya de la corona de las públicas catalanas.

Fue mi alma mater a partir del patito feo que es licenciatura en Humanidades, a priori preparada como complemento para las élites de Economía, Derecho y otros pilares para crear a los futuros cuadros. Si al final mi carrera existió fue porque hicieron fichajes en otros centros, como si fueran Florentino Pérez, pero desde lo académico.

La cátedra Tecnocasa no exige a los profesores ir con corbata verde, sólo estudiar científicamente el mercado inmobiliario. Algo dudoso desde su mismo inicio es que sea objetiva en sus análisis si la patrocina, es de suponer con dinerito, una empresa conocida por todos en este sector que despierta grandes amores entre una angustiada población ante un problema omitido por las administraciones durante decenios.

Tampoco anima mucho que un centro público tenga las santas narices de vender objetividad a partir de aliarse con este tipo de capital, pues al fin y al cabo podemos entender cómo han fundado una nueva vocación, existente desde hace dos décadas, cuando el plan Bolonia asesinó las Universidades, siempre en mayúscula, como templos de sabiduría en aras del Capitalismo salvaje.

Por eso no debe extrañarnos que se hable, ¿de verdad?, de decadencia educativa y crisis de las Humanidades, algo querido por el sistema, más si cabe en Catalunya y España, donde el poder y la clase política no quieren ciudadanos, sólo consumidores con pocas herramientas para pensar y desarrollar sentido crítico, la llave para el crecimiento de cualquier sociedad democrática.

La cátedra Tecnocasa es una enfermedad sin paliativos y una derrota. Supe de su existencia porque uno de sus responsables habló estas vacaciones en el programa con más audiencia de la radio española, un matinal de izquierdas, o eso dicen, porque si lo fueran en vez de convidar al señor en cuestión se plantearían lo mismo que en este modesto artículo. ¿Cómo es que está? ¿Cómo lo han permitido? ¿Cómo es que antes nadie había clamado al cielo?

Porque si no se ve no existe. Si eso pasa con los márgenes urbanos es una invisibilidad interesada. También si se produce en un espacio universitario, pero desde una vertiente aún más cínica basada en reírse en la cara de la gente y campar como quien no quiera la cosa.

En toda esta historia hay otro debate. Vayamos por partes y luego cerremos con gracia. En breve se producirán una barbaridad de jubilaciones en campos fundamentales del sector público, de la docencia a la sanidad. ¿Tienen sentido las oposiciones? Sí, claro, pero como los tiempos cambian quizá debemos reformularlas y sería lógico a partir de cómo los que mandan han masacrado el nivel, no sólo intelectual, de los candidatos.

La idea para revertir la desgracia debe pensarse muy bien. En la docencia debemos dar un voto de confianza a los futuros profesores, eso sí, dándoles los medios concretos para que puedan ejercer su trabajo desde la dignidad de poder conseguir alumnos preparados, no para trabajos, sino para la vida, que es la suprema meta de cualquier homínido.

La situación resulta insostenible a nivel académico. Muchos profesionales de prensa han realizado un master del medio en que trabajan. ¿Es garantía de nada, salvo el pagar? Depende. Hay excepciones y otros que harán despachos, llamarán a puertas y así subirán sin tener el novel.

Aquí la única excelencia es la pagada. He tenido la gran suerte de crecer en un ambiente rodeado de profesores universitarios previos al marasmo. Siempre les digo cómo agradezco que se jubilarán cuando lo hicieron. ¿Son responsables? No, su únia culpa fue, a causa de la creciente longevidad, ocupar el sitio durante demasiados años sin permitir el relevo generacional.

¿Queremos una Universidad de calidad? Hagamos que sea de verdad pública desde el esfuerzo de crear ciudadanos, no vasallos del mercado. Aún no he entendido como, dado el socavón, no se medita en torno a invitar, a imagen y semejanza de las Universidades anglosajones, a profesores expertos, pero claro, es la metáfora de los tertulianos, omnipresente y omnímoda. Hacen ruido, crean imagen de marca y no aportan nada para desarrollar un pensamiento crítico; es más, muchas veces terminan en partidos políticos, de los que son portavoces nada maquillados.

¿Es una contradicción esto último? No, en momentos de crisis necesitamos los mejores en cada puesto. Por ahora nos conformamos con una cátedra Tecnocasa. Ellos se carcajean, sin despeinarse.

 

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Junts y la derrota de todoshttps://www.eltriangle.eu/es/2025/01/26/juntos-y-la-derrota-de-todos/https://www.eltriangle.eu/es/2025/01/26/juntos-y-la-derrota-de-todos/#respondSun, 26 Jan 2025 13:36:58 +0000https://www.eltriangle.eu/es/2025/01/26/juntos-y-la-derrota-de-todos/Hace muchos años, quizá era 2018, Jordi Amat escribió en una reseña sobre uno de mis ensayos que servidor era un anticonvergente de manual. Ahora, pasado el tiempo, lo hemos recordado más de una ocasión entre risas. Tenía toda la razón. Nunca he soportado al antiguo partido de Jordi Pujol. De pequeño me recordaban a ... Leer más

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Hace muchos años, quizá era 2018, Jordi Amat escribió en una reseña sobre uno de mis ensayos que servidor era un anticonvergente de manual. Ahora, pasado el tiempo, lo hemos recordado más de una ocasión entre risas.

Tenía toda la razón. Nunca he soportado al antiguo partido de Jordi Pujol. De pequeño me recordaban a la Democracia Cristiana en cutre, dándome un poco de pánico aquellos hombres uniformados que, supuestamente, eran los responsables de levantar un país que no sé cómo pudo funcionar con un 3% menos de todo, pero claro, ellos eran la superioridad moral i creían hablar en nombre de los catalanes.

Las cosas no han cambiado mucho. Durante el procés escribí muchas columnas de opinión y análisis en las que Artur Mas y sus acólitos, como podéis imaginar, no recibían muchos elogios. Entonces, la cuestión fue intuir como un grupo ajeno a Barcelona se preparaba para tomar el poder.

Así fue como, a partir de 2015, los fanáticos de provincias ocuparon las más altas posiciones del nuevo invento bautizado Junts para lo que fuera. Rull, Turull, Homs y Puigdemont parecían gemelos estéticos y jamás se preocupaban por legislar, pues lo más importante era proseguir con el insoportable ruido y hacer creer a sus fieles que trabajan con mucho esmero en pos de la causa suprema.

Entonces, y aún hoy en día muchos no se le toman nada bien, dije con todas las letras que cierta deriva de la formación no era sólo conservadora, sino de extrema derecha, ejemplificándolo poco después la señora Laura Borrás, de la que no entiendo como no cumple condena en una cárcel, catalana.

Aprobar leyes no era para ellos y la cosa no se modificó mucho una vez se proclamó su sueño y muchos tomaron las de Villadiego porque eran muy valientes y se preocupaban por su pueblo, al que nunca llaman ciudadanía porque no quieren pensamiento crítico, sólo masa a explotar, masa rocosa porque en las eleccions Junts nunca muere, baja, pero jamás desaparece.

Un ingenuo podría afirmar sin temor a equivocarse que con la negación del decreto omnibús ha arribat l’hora segadors, ara és l’hora d’estar alerta. No sé si Miriam Nogueras lo ve así, al menos ese miércoles reía mucho, feliz por joder a tantos españoles, entre los que hay muchos catalanes.

La diputada continuó con su sempiterna desfachatez en múltiples medios de comunicación, en los que mintió en torno al IVA de lo que tumbaron, inexistente, como inexistente es la posibilidad que la banda del passatge Bofill, donde su lema es pequeñito porque deben tener conciencia de cómo son de execrables, tenga intención alguna de hacer política, salvo para vender el humo de la separación con España.

De mientras se han cargado una de las medidas más valientes de la historia democrática: el abono recurrente para cercanías, que ha ahorrado miles de euros a muchos ciudadanos, ahora obligados a pagar más, mucho más, para adquirir sus tickets ferroviarios. Muchos de estos pasajeros quizá son jubilados y otros lo usan para ir al trabajo. Desde el jueves 23 todos cobran menos y a Junts le da más bien igual.

También, pues todo debe mencionarse, podríamos criticar la nulidad de los socialistas, pues si hubieran realizado bien su trabajo no se pararían todos estos dones de un día al otro. Lo que más sorprende, pues la acción de los convergentes es hasta previsible, es cómo los millones de afectados no mueven un dedo para protestar porque el Sistema ha conseguido sedar a la mayoría y propulsarla hacia un individualismo estéril, incapaz de generar un sentido crítico que le permita unirse con los demás, hacer frente común y luchar por el bien general.

Quizá algunos son viejos y expresarán su voluntad en las urnas, legales. Otros preferirán creerse revolucionarios y postean desde el sofá en las redes sociales, adictos sin muchas luces, emocionados con eso de dar batalla a Musk en su reino, una estupidez suprema sin pies ni cabeza.

La batalla, amigos y amigos, debe darse en la calle. Si todos los perjudicados por la miseria moral de Junts se movilizaran tendrían miedo y este no debe ejercerse con violencia, innecesaria si hay fuerza para caminar juntos como si fuéramos la pintura que encabeza la película Novecento, de Bernardo Bertolucci.

Algunos dirán que ha pasado mucho tiempo desde su estreno en 1976. Sí. ¿Y? También llevamos años de recortes sociales, inaugurados en Cataluña por un convergente que gracias a los mismos sacó banderas, y nadie se queja, error más que fatal, derrota colectiva que aún podemos revertir si en vez de procesos vacíos activamos la causa social, haciéndola cuajar.

Nada es instantáneo, pero sin movernos corremos el riesgo de parecer imbéciles cuando lo son otros.

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Un 2025 para todoshttps://www.eltriangle.eu/es/2025/01/08/un-2025-para-todos/https://www.eltriangle.eu/es/2025/01/08/un-2025-para-todos/#respondWed, 08 Jan 2025 05:00:47 +0000https://www.eltriangle.eu/es/2025/01/08/un-2025-para-todos/A lo largo de los últimos meses me he acostumbrado a escuchar el anuncio de la Generalitat socialista que habla de un Gobierno para todos. Tengo que decir que hay una especie de aire silencioso moviéndose por Cataluña. Quizás anuncia una época de calma a pesar de la testarudez de los independentistas en perpetuar el ... Leer más

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A lo largo de los últimos meses me he acostumbrado a escuchar el anuncio de la Generalitat socialista que habla de un Gobierno para todos. Tengo que decir que hay una especie de aire silencioso moviéndose por Cataluña. Quizás anuncia una época de calma a pesar de la testarudez de los independentistas en perpetuar el pasado con la manía de eternizar a sus líderes.

Susana Alonso

Los socialistas aprovechan bien haber desactivado la pesadez del procés. Ahora bien, hay determinados aspectos que me dejan un poco alucinado, sobre todo relativos a los medios de Comunicación y la Cultura. Me parecería normal en un país con una reciente tradición de pluralidad el entrevistar a Carles Puigdemont en la televisión pública, pero ahora mismo suena muy a repetición de lo de siempre, buena prueba de cómo en TV3 no son partidarios de cambiar. A veces pienso cómo sería muy sencillo anular su monomanía apagándola. No es ni mucho menos imposible. Sencillamente creo en su función y tampoco me sirve el mutismo sobre las tonterías de sus humoristas. Los informativos todavía tienen un deje muy bestia. La plantilla puede estar viciada y ser enorme, excusa para no variar presentadores, pues todo sería igual.

Sí ha mutado un poco, milagro, la sección de Cultura, donde ahora incluso se habla de autores de la literatura catalana en castellano, un hito con ecos heroicos después de años de ostracismo, como si no existiera. Yo fui entrevistado en un programa de La Teva y -era el método empleado entonces- sobreviví un visto y no visto en A La Carta. Al principio pensé que era habitual colgar y descolgar contenidos. Más tarde Juan Soto Ivars me dijo que era normal sacar a todos aquellos contrarios a la independencia, algo clásico, ya que por otra parte no tenemos presencia en centros de primera categoría de la Nación, como puede ser el CCCB, donde la directora dijo que privilegiaría poner moderadores de la literatura en catalana, tomándoselo muy en serio, como demuestra otro proyecto de micro óperas donde no hay ningún autor que escriba en castellano entre los nombres habituales, los de la burbuja subvencionada y las capillillas, metidos hasta el fondo en un sistema adicto al provincianismo heredado del procés y muy alejado de la realidad de forma peligrosa porque su papel sería mostrarla, nunca mejor dicho, con todas las letras.

Supongo, sería deseable, una transformación de este aspecto. En la Cataluña de los años gloriosos de no legislar y generar sobredosis de populismo se ha practicado una fuerte exclusión cultural con otros añadidos sin vergüenza, como las tertulias donde todavía se habla de temas independentistas y los de la mesa son personas nada independientes, voces de los partidos, donde a veces se integran sin disimular, algo muy perjudicial para el debate público, sin que sirva la excusa de ser un fenómeno también español, donde es escandaloso como las sillas siempre son de los mismos.

Pero si volvemos a la Cultura podemos afirmar sin demasiadas dudas cómo el procés ha hecho crecer el ombligo. Este 2025 Barcelona será la invitada en la Feria de Guadalajara, uno de las mecas de los Festivales Ecuménicos, urbi et orbe, de la Literatura. ¿Proseguirá la marginación para vender una fantasía? El Gobierno para Todos es muy amigo de dar la mano a los soberanistas, en parte por esta pesadilla de legislatura en Madrid y la necesidad de cuadrar la aritmética en la Ciudadela. De acuerdo, se acepta y se comprende, si bien el todo el mundo no debería ser una expresión vacía. Los planes de vivienda y las políticas sociales no pueden ser sólo buenas intenciones y es urgente aplicar el plan de barrios.

El trabajo sutil, siempre que sea eficaz, es muy bienvenido. Significará cómo la acción de Gobierno ha superado las adversidades, imponiéndose al presente, al que cede, para alegría de los directores del relato hasta hace bien poco, determinadas prerrogativas de lo que se ve, hasta crear extrañeza entre ciudadanos y periodistas forasteros, los mismos que creen vivir una bajada de pantalón comunicativa, como si Illa fuera un gran lector del Guepardo de Lampedusa con tonos light.

Este no abrir la boca mientras ellos tienen micro y altavoces en plan old school quizás es más contrapartida de lo que parece. Aun así, desde los medios y la Cultura, es un desprecio al votante, deseoso de darle la vuelta a la tortilla y enterrar el adentro para ir y mejor hacia afuera. La última frase es un anhelo, como lo es el deseo de ver aparcar la timidez y disfrutar con más contundencia para sepultar todas las rémoras que todavía arrastramos por culpa de todos aquellos obsesionados en arrinconar a más de la mitad de los catalanes.

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El ministro que paseaba a Miss Daisyhttps://www.eltriangle.eu/es/2024/12/24/el-ministro-que-paseaba-a-miss-daisy/https://www.eltriangle.eu/es/2024/12/24/el-ministro-que-paseaba-a-miss-daisy/#respondTue, 24 Dec 2024 05:00:09 +0000https://www.eltriangle.eu/es/2024/12/24/el-ministro-que-paseaba-a-miss-daisy/Casi nadie recuerda cómo hace nueve años se hablaba de un triple empate en las encuestas de las elecciones catalanas, las del voto de tu vida, quizá por eso no rememoras como aquel verano una extraña candidatura podía ganar. Se trataba de Catalunya en Comú Sí Que es Pot. Sus entusiastas deberían haber entendido desde ... Leer más

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Casi nadie recuerda cómo hace nueve años se hablaba de un triple empate en las encuestas de las elecciones catalanas, las del voto de tu vida, quizá por eso no rememoras como aquel verano una extraña candidatura podía ganar. Se trataba de Catalunya en Comú Sí Que es Pot. Sus entusiastas deberían haber entendido desde el principio que las siglas no ayudaban. El candidato, el ahora socialista Lluís Rabell, sufrió un buen revolcón en las urnas y fue entonces cuando empecé a escuchar maravillas de Ernest Urtasun, a quien, además de guapo, solían calificar de persona muy inteligente, motivo de su renuncia a liderar la formación morada en próximos comicios, además de encontrarse muy cómodo en Europa, donde parecía un tipo serio.

Por eso me sorprendió al principio verlo como un acompañante bien vestido de Yolanda Diaz, cabeza visible de la coalición Sumar. Urtasun iba con ella a todas partes, como si la gallega tuviera verdadera necesidad de ayuda y un hombre a su lado, más tarde devenido ministro de Cultura, donde protagoniza una gestión con bastante más oscuridad que claridad. Las causas son varias. Las ideas de la autodenominada izquierda a la izquierda del PSOE son aceptables para cualquier persona con dos dedos de frente. Otra cosa es juzgarlas imprescindibles, que no suelen serlo. Un caso bien ejemplar es el de descolonizar los museos. Sería más fácil devolver las piezas a los países de origen, pero el joven catalán, alumno del Liceo Francés, quiso mostrarnos cómo trabajaba, como también lo hizo con la noble tarea de devolver piezas hurtadas durante la Guerra Civil a sus legítimos propietarios, algo a aplaudir, si bien ya puestos podría reflexionar sobre cómo determinados centros expositivos están llenos de estos objetos, como el Marés de Barcelona.

El centro del artículo no son estas minucias. Cuando voy de viaje, lo he comentado alguna vez en estas mismas páginas, constato la irrelevancia de la política española a nivel internacional. Por eso no me enteré de la invitación francesa a los representantes españoles para asistir a la inauguración de la remodelada Notre Dame. Nadie asistió y cuando digo nadie hablo de los Reyes, que en cambio estuvieron excelsos en Italia, el Presidente Sánchez y el ministro Urtasun, demasiado ocupado en sus historias mientras negligía la importancia de ir a determinados lugares, sobre todo cuando te invitan. Lo arregló con un disparate inolvidable. En un acto, no recuerdo cuál, tuve los narices de decir que Miguel Hernández fue asesinado por el franquismo, justificándolo más tarde, con aceptación de varios ciudadanos, porque las cárceles de la posguerra fueron las responsables de la fatídica tuberculosis del poeta.

Este lirismo ministerial me debería hacer reír y me provoca pena. Primero porque Urtasun vive obsesionado en asuntos no banales a pesar de que sean en un instante donde la Cultura, más aún en toda España, es un conglomerado de mafias, de capillitas en despachos, muy poco conscientes de cómo el resto de la sociedad no sabe de su existencia y aún menos de sus obras, envueltas en un asfixiante provincianismo. Segundo porque repite el error de los procesistas. Hagamos más memoria. ¿Una estatua ecuestre de Franco en el Born?

Sí, aquella pintada y vandalizada al aire libre por catarsis y deporte, ya que la tesis de la exhibición no fue seguida, en parte por la mala comunicación crónica del Ayuntamiento de Colau, en parte porque la presión del poder de la Generalitat había impulsado la acción desde aquella enfermedad infecta que es ver cómo los políticos han cogido el lugar de los historiadores y se animan, desde una absoluta falta de respeto, a narrarnos el pasado en función de sus intereses.

Urtasun no es ningún genio, tampoco ningún elemento innovador. Perpetúa una brecha contemporánea que hará más daño en breve, cuando la mayoría vea, si es que todavía no ha llegado, como la clase política nacional es incompetente de base, en esencia por su voluntad única de dedicarse a un asunto muy desprestigiado y fundamental, adjetivos peligrosos, pues el ideal sería prescindir de personas sin talento para determinado trabajo.

Ahora bien, una política desprestigiada conlleva una democracia en crisis y eso debe evitarse sea como sea, algo por desgracia imposible porque ellos han ganado promoviendo la pereza ciudadana en torno a sus problemas que son los nuestros. Urtasun es el ministro de una maría y es muy feliz entre ingresos y looks. Ha hundido un barco siempre con dolor de cabeza en lugar de potenciarlo, una prueba más de cómo quizás no es como creemos. Si fuese bueno hubiera luchado para encauzar el estatus de la criatura que gobierna. Como no lo es, aparecerá en las oraciones como el chófer de una Miss Daisy condenada a la amnesia, y por una vez la culpa no será de Iñigo Errejón.

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Pueblo, Ciudadanía, Democraciahttps://www.eltriangle.eu/es/2024/12/10/pueblo-ciudadania-democracia/https://www.eltriangle.eu/es/2024/12/10/pueblo-ciudadania-democracia/#respondTue, 10 Dec 2024 05:00:51 +0000https://www.eltriangle.eu/es/2024/12/10/pueblo-ciudadania-democracia/Ahora que algunas redes parecen ir de capa caída es bueno mencionar cómo el contacto humano suele ser la mejor forma de despejar las ideas. Me pasó el otro día tras una tertulia donde aún dábamos vueltas a lo de “Sólo el pueblo salva al pueblo”, la frase bomba mitificada tras el desastre valenciano y ... Leer más

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Ahora que algunas redes parecen ir de capa caída es bueno mencionar cómo el contacto humano suele ser la mejor forma de despejar las ideas. Me pasó el otro día tras una tertulia donde aún dábamos vueltas a lo de “Sólo el pueblo salva al pueblo”, la frase bomba mitificada tras el desastre valenciano y con toda probabilidad símbolo de una carencia clave en nuestra época: la falta de educación política y con ella la posibilidad de llegar al punto actual mediante el vaciar de contenido palabras y pensamientos.

Durante el Procés fui muy crítico con la manipulación perfecta del término Pueblo, de fácil encaje con el Nacionalismo, pues así se definía, valga la redundancia, al conjunto poblacional de un territorio durante el siglo XIX, cuando millones de europeos aún no podían denominar-se ciudadanos desde el espíritu de la Revolución Francesa.

Pueblo quizá es uno de los vocablos más manoseados del siglo. En su estilo del Ochocientos, puerta para la Renaixença, se identificaba con la lengua y unas tradiciones. Más tarde, defenestrado de la Historia en favor Ciudadanía, sonó ridículo y peligroso. La última quedó fuera del Procés al ser una palabra inexistente porque resultaba mucho más provechoso meter a todos los catalanes dentro de un saco bien impreciso.

La exclusión de Ciudadanía de la larga década con el soberanismo omnipresente comportaba eliminar el relato social y jugar a un populismo nocivo. Pueblo sirve para todo, mientras su oponente realista, la suma de todos los ciudadanos, carece de emocionalidad y eso aumentó su entierro y amnesia, un menosprecio increíble para con la Democracia.

Otro factor, como es comprensible ausente en Catalunya durante la pasada década, es el de cómo Pueblo es polisémico y las últimas semanas apunta hacia una contraposición entre la mayoría, asimilada a un grupo más o menos uniforme a nivel socio-económico, contrapuesto a las élites, desconectadas de la superficie más cercana y sin inteligencia para gestionar situaciones extremas, siempre llegando tarde como si fueran la liebre de marzo de Alicia en el país de las maravillas.

Con Solo el pueblo salva el pueblo, como no, hay otro problema añadido. La idea maniquea de ellos y nosotros también podría contener microbios provenientes de la extrema derecha. Un crítico diría que eso es una perversión, pues también hay populismos de izquierda y no lo negaremos. Ambos, en este sentido, podrían coincidir al no defender en absoluto a la Democracia. No pueden tumbarla, por eso mismo tampoco sienten necesidad de ser falsos y convertir-se en apóstoles de aquello en lo que no creen. Es mucho mejor participar en la corrosión de esa estructura, indestructible en su fachada.

Además, mientras añadimos ingredientes, frases de este tipo, con eco a lema comercial de simple absorción mental, son una antípoda de Ciudadanía, merecedora de un artículo por el vértigo actual y sobre todo por cómo la misma Democracia, no olvidemos que aún es joven pese a sus tantísimos sobresaltos, se ha abstenido de fomentar una verdadera educación tras la muerte de Franco.

Quizá fuera útil recuperar casi en 2025 aquellas publicaciones de los 70 sobre conceptos como Democracia, Libertad y hasta Pueblo. Hoy no triunfarían porque la ciudadanía tiene un profundo desencanto, irreversible a corto plazo por ese ruido que siempre se impone a propuestas constructivas, creándose un clima imposible que propicia más cabreo, estéril porque las revoluciones pasaron a mejor vida.

La resignación del siglo XXI no anima hacia la información, sino hacia un alinear-se fuerte, más tras tantas tensiones de cariz político y la perpetua incertidumbre del presente acelerado, donde no hay tiempo para este tipo de cosas. El Estado ha fracaso en esta Educación Democrática para navegar mejor para algo importante en la vida, todo muy en consonancia en cómo, tras la Guerra Fría, la simplificación ha derrotado con estrépito a la complejidad.

Lo más divertido dentro de toda esta tragedia lingüística dentro de toda esta tragedia lingüística, eje esencial entre los esenciales, es ver como si preguntáramos por la calle sobre el significado de Pueblo y Ciudadanía cada respuesta sería distinta entre dudas e hipotéticas morcillas, exaltadas y medio hundidas sin una brizna de precisión. Al fin y al cabo, la renuncia a la Educación Democrática baila muy bien con la consagración de un individualismo donde todos se sienten diversos cuando nadie lo es, configurándose un rebaño bienquerido porque ya no es ciudadano, sino consumista y atención con sus prontos, políticos, pues crecen desde este haber vaciado de contenido lo que debería ser trascendente, vital.

Aun así la situación invita a preocuparse en lo relativo a “Solo el pueblo salva al pueblo” sin precipitarse ni clamar alarma con aspavientos. Algunos lo dicen en el escenario, sintiéndose más progres. Dentro de unos meses habrá camisetas. El mal es que nadie querrá danzar con Ciudadanía, con la consecuencia de más proclamas algo esquizofrénicas, quizá un preludio de brindar a Masa la hegemonía de Pueblo.

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La vergüenza nacionalhttps://www.eltriangle.eu/es/2024/11/26/la-verguenza-nacional/https://www.eltriangle.eu/es/2024/11/26/la-verguenza-nacional/#respondTue, 26 Nov 2024 05:00:42 +0000https://www.eltriangle.eu/es/2024/11/26/la-verguenza-nacional/Este otoño es una especie de bomba mediática continua, al menos si nos plegamos sin discusión a las dinámicas impuestas en prensa escrita y audiovisual. Como no quiero hacer un decálogo me centraré en el último mes, ejemplar desde todas las negatividades. El primer asunto fue el caso Errejón. Durante casi una semana la gran ... Leer más

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Este otoño es una especie de bomba mediática continua, al menos si nos plegamos sin discusión a las dinámicas impuestas en prensa escrita y audiovisual. Como no quiero hacer un decálogo me centraré en el último mes, ejemplar desde todas las negatividades.

El primer asunto fue el caso Errejón. Durante casi una semana la gran esperanza blanca de la izquierda española, muchos lo vimos cuando apareció como anhelo de cambio, se convirtió en un monstruo, se habla de infinitas denuncias debidas a actos casi inhumanos y Cristina Fallaràs resurgió de sus eternas cenizas erigida en impecable altavoz de todas aquellas mujeres vejadas por los abusos de los poderosos.

De pronto llegó la Dana y con ella la tragedia y el silencio sobre el caso que tantas opiniones había suscitado. Pasadas unas semanas ha salido el libro de la periodista, en apariencia sin mucho eco, y el antiguo portavoz de Sumar ha aprovechado el tiempo para movilizar recursos y defenderse de la explosión, bien condimentada por unos ejemplares que deberían desaparecer del panorama: los tertulianos. ¿Hay algo malo en esta tipología? Si, sobre todo cuando siempre son los mismos y no tienen argumentos racionales, sólo ruido indigesto en representación de los partidos políticos, pues es alucinante ver cómo la mayoría son mensajeros bien pagados de los mismos, en muchos casos, más en Cataluña, como paso previo al salto a la arena de siglas y falsas ideologías.

Con el tema valenciano hicieron el ridículo, muy en su línea, amplificada porque una parte importante de los medios ha considerado que el periodismo para tratar la catástrofe no debía ser informativo, sino emocional, una forma perfecta de vender la moto yendo al lugar de los hechos mientras se arrancaban cuatro lágrimas a los espectadores, a los pocos días cansados de la opereta nociva, aprovechada también por nuestros representados, como cuando un diputado innombrable del PP acusó a la vicepresidenta Ribera de no haber ido a los pueblos afectados, como si esto fuera una garantía de trabajo bien hecho. En toda esta crisis ha faltado, con la honrosa excepción de algunos programas, voluntad de congregar a expertos que hablaran a la ciudadanía de problemáticas más complejas, como las urbanísticas o todas aquellas con capacidad para explicar que supone una reconstrucción, pero, claro, era más interesante fomentar el morbo mientras una espiral de estiércol pestilente llenaba las redes sociales, bien sacudidas por la victoria electoral de Donald Trump, cuestión tratada sí, si bien un poco de puntillas, como si fuera prescindible un triunfo brutal para mostrar el punto álgido de unas dinámicas históricas muy jodidas, provenientes del giro conservador de finales de los setenta y principio de los ochenta.

A veces parece como si los responsables del mundo mediático se hayan puesto de acuerdo para crear grandes maniobras de distracción y tratar al consumidor de sus noticias como un perfecto imbécil. Con toda probabilidad creen tenerlo fácil. No hace mucho, cuando se ponía el acento en la inmigración, una encuesta mostró cómo muchos españoles se preocuparon durante pocos días por la llegada masiva de forasteros, algo olvidado a la siguiente ola de preguntas, donde nadie lamentaba el adiós de Rafa Nadal, a quien durante veinte años un mandamiento no escrito prohibió criticar, como si fuera, lo era, intocable a partir de sus éxitos deportivos y la representación de unos valores. La matraca con el balear ha sido insoportable toda la semana y, a mi juicio, una falta de respeto, como lo es no poder esgrimir determinados pensamientos sobre Israel o no pisar en la calle. Si muchos compañeros lo hicieran la mani contra los alquileres abusivos del 23N no hubiera sido ninguna sorpresa aplastante, ya que muchas ciudades catalanas estaban llenas de carteles y el día a día tiene unas pautas bien diferentes a las emitidas por escrito o desde las ondas hertzianas.

¿Tiene sentido hacer de un duelo televisivo un hito cada dos por tres? Los tertulianos que antes he criticado definieron de histórica la decisión de David Broncano de pasar imágenes de buitres por los movimientos mafiosos de su oponente en la lucha por el share, Pablo Motos. Si todo es histórico nada lo es, o quizá sí, pues histórica es la tomadura de pelo constante a la que nos vemos sometidos y así es imposible escapar de la provincia, una quimera cuando se ponen sobre la mesa praxis indignas, simbolizadas hasta el paroxismo como metáfora de país con las loas al ganador de veintidós grandes torneos, protagonista de una carrera increíble, pero mira por donde nunca la comparan con la de científicos u hombres de cultura, desaparecidos del mapa, en especial si no encajan con el pensamiento único.

Por eso, según otro sondeo, Pérez Reverte es considerado el mejor escritor español, cuando es otro prodigio de enbarrar y escupir mierda sin ninguna intención de fomentar un debate para mejorar el país, característica compartida con muchos columnistas vendidos a la desinformación, que no es solo cosa de Elon Musk.

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Los lenguajes del desastrehttps://www.eltriangle.eu/es/2024/11/20/los-lenguajes-del-desastre/https://www.eltriangle.eu/es/2024/11/20/los-lenguajes-del-desastre/#respondWed, 20 Nov 2024 05:00:18 +0000https://www.eltriangle.eu/es/2024/11/20/los-lenguajes-del-desastre/Durante esta semana he escrito poco a X porque no veía mucho sentido decir nada mientras comprobaba, sin mucha sorpresa, cómo la mayoría era contraria a mi criterio, llenando la red con mensajes de todo tipo, hasta el punto de generar peligrosas confusiones. Hoy, lunes he salido a la calle con la intención de hacer ... Leer más

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Durante esta semana he escrito poco a X porque no veía mucho sentido decir nada mientras comprobaba, sin mucha sorpresa, cómo la mayoría era contraria a mi criterio, llenando la red con mensajes de todo tipo, hasta el punto de generar peligrosas confusiones.

Susana Alonso

Hoy, lunes he salido a la calle con la intención de hacer fotos, encontrándome arrinconado en una esquina del paseo Maragall. La dimensión de la lluvia no destacaba quizás por la cantidad, sino por la forma, anunciada días antes con el barro en las aceras, una resaca pequeña del desastre valenciano.

En todo el asunto he preferido la lógica de dejar surgir las preguntas antes de abrazar ninguna probabilidad de certeza. Algo verdaderamente destacado tiene indudable relación con el urbanismo. Súmese ver Valencia casi inmaculada y su área metropolitana anegada por la debilidad de construir en zonas inundables. Día tras día acudo a mi mente Rafael Chirbes y sus episodios nacionales, culminados con el dueto de Crematorio y En la orilla, las dos mejores ficciones sobre la crisis de 2008, bien evidente desde sus ojos cínicos, incluso bastante antes.

Chirbes estos días es un qué diría Manolo o Pla. Sería maravilloso encontrar una posición crítica más allá del gran peligro metafísico, al menos por ahora, de la tragedia: el ruido perpetuo que, unido a una mala comunicación por parte de las autoridades, prohíbe la reflexión pausada sin tantos escaramuzas.

Si volvemos al urbanismo todo esto me ha hecho pensar en nuestra realidad barcelonesa, donde parece imposible nada parecido mientras estamos sobrados de torrentes. Muchos de ellos, tapados pero sin asfalto en los alrededores, sirven de aparcamiento al aire libre, una genialidad municipal. Los acontecimientos valencianos deberían hacer meditar en torno a cómo estos espacios podrían ser para la ciudadanía desde una voluntad de combinar el respeto por los orígenes, explicándolos, y un uso coherente con la naturaleza, sin llenarla de más obra, exaltándola en el presente en beneficio de toda la comunidad.

Esto es más bien una quimera e incluso podría sonar de mal gusto, cuando tan solo busca abandonar una yema de huevo prefabricada, muy prefabricada de cara al consumidor, siempre intoxicado. Si la gota fría en Barcelona era una miseria en comparación con la de nuestros hermanos, también es un tanto absurdo discutir con inusual intensidad en X, como si allí hubiera una verdad universal en lugar de muchas perversiones del lenguaje.

El paroxismo ha llegado con la frase «solo el pueblo salva al pueblo», según algunos de raíz machadiana en el contexto de la defensa de Madrid. En mi recuerdo la dijo Oriol Junqueras el 20 de septiembre de 2017 ante la sede de la Consejería de Economía. Entonces se asimiló a un trumpismo a la catalana. La expresión ha llenado los canales de Internet y servidor leía escandalizado como algunas personas que sigo la pillaban sin pensar mucho a como es una caricia envenenada, sobre todo porque el término pueblo es de los más manipulables. Durante el Procés fue fenomenal para omitir una idea de ciudadanía y ahora, durante este raro otoño de 2024, adopta unos trajes épicos donde el concepto de ciudadano ha desaparecido, en parte por falta de educación estatal y también porque la época nos quiere individuales.

Otra opción sería definir al pueblo de este noviembre como un grupo de personas que han reaccionado juntos sin la ayuda del Estado. Esto podría encajar; ahora bien, una de sus tangentes es quien lo capitaliza y cómo se interpreta. La frase de marras, un combustible con mucha fuerza y menos llama de la que aparenta, tuvo su cenit con la vista oficial a Paiporta, con barro, agresiones, llantos y «sálvese quien pueda» para avivar las llamas preferidas por el riguroso directo.

El ejemplo fatídico de «solo el pueblo salva al pueblo» no puede esconder cómo hay una hegemonía del relato emocional, un documento majestuoso por el futuro que, bien hecho, atrapa el ahora, hasta decretar un punto de vista donde se agradecerían más expertos y menos tertulianos. En este sentido las radios han brillado por cómo se han empleado en captar desde todos los ángulos los acontecimientos.

Cuando hablaba de Chirbes también me sonaba el recuerdo de un viaje en tren hacia Valencia. A diferencia de muchos confieso que me encanta su lentitud, pues así leo y me entretengo con el paisaje, incluso con el horror de los monstruos edificados cerca del mar, una indecencia más en el abuso, también causante del de los pueblos que deberían ser área metropolitana de la capital. El contraste me conduce a la Barcelona de 1962 y las riadas del Besós, donde como es comprensible la periferia sufrió mucho más que la metrópoli, con sus vínculos y ejes sin pies ni cabeza.

Quizás este artículo sea un cajón de intuiciones que quiere incidir en los muchos cuerpos de la catástrofe. El drama en el sentido de sus consecuencias es cómo la suma de todas sus vertientes despoja la miseria de la inacción, además de poner sin máscaras sobre la mesa que supone el cambio climático.
Hay demasiadas cartas en esta partida sin ganadores.

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