La asamblea-ficción de Laporta revela su plan de convertir al Barça en SA

Aplicando el reiterado incumplimiento y el desenlace contrario de todas sus promesas, su afirmación de que "somos la única directiva que puede evitarlo" sugiere que todo está atado con Goldman Sachas para ceder propiedad a cambio de la deuda

L'assemblea del Barça (FC Barcelona)

La asamblea ficción promovida por Joan Laporta este domingo dejó para la historia momentos que, con el tiempo, cobrarán una segunda vida, especialmente en el ámbito financiero y económico. Laporta recurrió, como siempre, a todo su arsenal de recursos mediáticos y de su teatral oratoria, no dirigido a los escasos y dóciles socios presentes en el auditorio ni a los pocos conectados, sino a la producción de titulares y de cortes audiovisuales con la finalidad de dominar el relato periodístico y dejar un rastro mediático centrado principalmente en dos objetivos. Por una parte, subrayar la recuperación económica en estos cuatro años de mandato (embuste de calibre) y, por otra parte, de trinchar, hasta el insulto, a los socios que legítima y democráticamente -no para Laporta- elevan su crítica a la gestión de la actual directiva y aspiran a luchar electoralmente en las próximas elecciones. Nada nuevo.

El presidente, en uno de esos momentos suyos levíticos y de pura enajenación intelectual -premeditada, enfermiza y adictiva- no solo repitió el cuento de la recuperación económica ante la asamblea. La argumentó basándose en resultados ordinarios positivos en los dos últimos ejercicios (2023-24 y 2024-25) y la seguridad de que al final del actual (2025-26) «completaremos tres cierres seguidos con beneficios». Nada más lejos de la realidad auditada y presentada.

A pesar de los números claramente impresos a las memorias, con 230 millones de déficit acumulado en el mandato, con las pérdidas ampliadas y manipuladas del año pasado, de 91 millones a 180 millones en una reformulación fraudulenta y clandestina -oculta a los socios también en la asamblea de ayer-, más el añadido de 17 millones de pérdidas del último ejercicio a esta proclamada «recuperación» que abandera Laporta, los socios igualmente parecen entender, celebrar y aplaudir la gestión económica. No los afecta, o eso parece, el haber aumentado los fondos propios en más de 150 millones negativos en solo dos años, los dos últimos.

La feliz aprobación de la liquidación de la última temporada no ha sido otro ejercicio de taumaturgia laportista, pues ningún truco contable le puede tapar las vergüenzas ni los descosidos de los balances, se trata de una condición adquirida de la nueva masa social azulgrana, inmune al saqueo, el engaño, el abuso y la tomadura de pelo permanente de su junta directiva.

Basta recordar el cuento chino que el tesorero, Ferran Olivé, les explicó a los socios el año pasado en la asamblea ordinaria para convencerles de que el auditor, Grant Thornton, no tenía razón al incluir una salvedad en su informe sobre el deterioro de Barça Vision, de cero euros a su juicio. Por el contrario, Oliver y el propio Laporta defendieron su valor en libros de 208 millones.

El presidente defendió públicamente el potencial de Barça Vision, presentándolo como una futura «mina de oro» y asegurando que «pronto será una de las principales fuentes de ingresos del club. Esto es un negocio tecnológico muy difícil de valorar. Estamos tranquilos y en breve generará beneficios». Su cómplice habitual desde el atril asambleario, Ferran Olivé, ofreció más detalles y justificaciones: «El club -dijo- está negociando la entrada de dos nuevos inversores, que están en due diligence y uno de ellos sin cotizar», remarcando que la reciente inversión (de Aramark) se hizo «teniendo en cuenta la tasación actual de la filial digital. Esperamos añadió- cerrar al menos una de estas operaciones antes de enero para poder mantener el valor de la sociedad y aliviar la presión contable y financiera que supone la falta de cobro de los anteriores compradores de acciones».

El final de la película ha condenado a la directiva de Laporta, aun con la condescendencia, laxitud y más que generosa predisposición del auditor actual, Crowe, tras el despido fulminante de Grant Thornton a causa de esa desavenencia a asumir un deterioro del valor de Barça Vision de 113 millones, estableciendo su supervivencia en libros en 95 millones, y eso gracias a un tejemaneje accionarial que el propio Olivé tampoco fue capaz de explicar ni de admitir.

A partir de esta credibilidad negativa del tesorero y del propio Laporta, de idéntico calibre a los números rojos patrimoniales (-153 millones), verdaderamente alarmantes, conviene de dejar a criterio y decisión personal de los socios del Barça realizar ese acto de fe sobre sus promesas y bravatas.

La más inquietante la propició el propio Joan Laporta al proclamar su junta, igual que cuando dijo aquello de «yo renuevo Messi con un asado», como «la única que puede evitar la conversión del Barça en una SA». Aplicando el incumplimiento reiterado y el desenlace contrario de todas sus promesas es una afirmación que suena a turbadora amenaza.

Seguro que no lo querrá evitar dimitiendo a tiempo.

Laporta se vino arriba y pasó al insulto llamando «setciències» (sabelotodos) y «mestretites» (sin traducción directa, aunque intencionadamente queriendo burlarse de los niñatos de ESADE como lo hace en privado) a sus opositores con ese perfil financiero de alta gama tipo Víctor Font, Marc Ciria o Joan Camprubí. «Esta junta que presido somos los garantes de que el club siempre sea propiedad de sus socios, es más, somos los únicos garantes. Frente a los que hablan de gestión, esos que se vanaglorian de que el Barça es una empresa… estos setciències (sabelotodos), mestretites que dan lecciones… ¡Alerta y bien lejos!», dijo.

Víctor Font, siempre desorientado, le respondió desafiándole a «decir nombres».

La conclusión es que para salvar al Barça del colapso económico que podría -y, de hecho, así está previsto y pactado con Goldman Sachs- forzar un intercambio de la propiedad y del control del club a cambio de deuda, ahora mismo no se puede contar con el socio ni con las urnas. O los aspirantes, si de verdad quieren al club, se van al juzgado o Laporta cumplirá su amenaza de ‘salvarlo’ él.

(Visited 113 times, 3 visits today)

hoy destacamos

Deja un comentario

Noticias más leídas