La plantilla de À Punt, la Radiotelevisión pública valenciana, reunida en asamblea, aprobó un comunicado el 8 de octubre en el que denuncian que «desde la llegada del PP al gobierno de la Generalitat, con el apoyo parlamentario de Vox, en À Punt se han sucedido una serie de cambios que está sufriendo la plantilla con los que no estamos de acuerdo». El comunicado comienza diciendo que el primer cambio fue «el de la ley que ha convertido la radiotelevisión pública en correa de transmisión del Consell y que merma la autonomía de esta empresa, necesaria para dar un servicio público de calidad. Esto significó también la supresión del Consejo de la Ciudadanía y la suspensión temporal del Consejo de Informativos. El nuevo reglamento de este órgano ha eliminado toca la capacidad de decisión de la Redacción y ha borrado el ejercicio necesario de la transparencia. La falta de Consejo de Informativos ha impedido tener una voz para denunciar todos los cambios que se han producido estos meses”.
A continuación señala que «el siguiente paso fue aprobar de prisa y corriendo un nuevo Libro de estilo con modificaciones sustanciales respecto a la línea editorial anterior. El libro elimina cualquier referencia a la violencia de género, incluso la niega, y no proporciona las pautas para tratar informativamente esta cuestión tan primordial. Además, incorpora la cobertura de actos taurinos, a los que se opone parte de la plantilla por considerarlos maltrato animal. Por primera vez en À Punt, algunos trabajadores han tenido que recurrir a la cláusula de conciencia para negarse a cubrir estas noticias. Además, dos trabajadoras ya han hecho uso de esta cláusula y han abandonado la casa por el cambio de la línea editorial, que atenta contra el servicio público de este medio. Por tanto, es un mal síntoma de lo que está pasando”.
Los trabajadores de À Punt dicen que «nos avergonzamos de todo lo que ha pasado con el famoso vídeo del CECOPI. Sorprendentemente, la empresa ha decidido investigar la filtración de este vídeo a TVE y no las personas que decidieron no entregar las imágenes y el audio a la juez. Reclamamos explicaciones y transparencia y exigimos responsabilidades a la anterior dirección de Informativos, que tomó la decisión de prohibir la utilización de ese audio, y a la actual, que lo ha perpetuado posteriormente; también lo reclamamos para la jefa del Departamento Jurídico por la gestión jurídica del caso. Todo esto después de que el viernes 19 de septiembre la juez emitiera un auto demoledor contra la postura de la dirección de À Punt”. Además, denuncian que «a la redacción se la engañó diciendo que sí que se había enviado, y ahora ya estamos sufriendo la crisis reputacional ocasionada exclusivamente por la dirección. Queremos recordar que la plantilla no es la dirección y luchamos desde dentro para ayudar a denunciar todo lo que se hizo mal y se ha continuado haciendo en esta triste desgracia».
Manipulación en los informativos con noticias al dictado
“Denunciamos también la manipulación en los informativos con noticias al dictado, que se hace extensible a otros programas de contenido informativo como es Va de bo, con información sesgada y poco seria que no ha tenido ninguna consecuencia interna en la dirección de este programa” afirman y citan dos ejemplos: “el lamentable vídeo sobre Diana Morant y Pedro Sánchez o las de acusaciones contra la organización de las protestas en la Vuelta Ciclista a España”.
En cuanto al uso del valenciano en À Punt, su plantilla critica que «el Libro de estilo, además, abre la puerta a la incorporación del castellano de forma masiva en la radiotelevisión pública, en la que el valenciano ha dejado de ser la lengua vehicular, que es la razón de ser de este medio de comunicación. No sólo arrincona la lengua, sino que impone un valenciano coloquial, lejos del estándar, que debería ser nuestro registro, y no el “valenciano de la calle” del que habla el PP. El Libro de estilo no tiene el visto bueno de la AVL (Acadèmia Valenciana de la Llengua). En este contexto la dirección de informativos está pasando por encima del departamento lingüístico, que es el que tiene la competencia en cuestiones de lengua, e incluso da directrices sobre palabras normativas que no quiere que se utilicen. Por otro lado, la incorporación de periodistas que no tienen el nivel mínimo de valenciano en determinadas ventanas lo deteriora aún más. Nos avergonzamos del deterioro que está sufriendo nuestra lengua, objeto de burla merecida en las redes sociales”.
Los trabajadores de la radiotelevisión pública valenciana concluyen que «todo lo que hemos expuesto dificulta nuestra labor para dar un servicio público y de calidad como el que merece la ciudadanía, pero queremos decir que no rehuiremos nuestro deber. Los trabajadores y trabajadoras de la web, las redes, la radio y la televisión públicas tenemos un compromiso con la sociedad valenciana. Hemos demostrado que a pesar de todo, somos profesionales, como se comprobó en la cobertura de la dana, y que podemos hacerlo bien; si no lo hacemos ahora es porque no nos dejan”.













